Pero la criatura de Robertson tiene un hocico que parece más un hipopótamo. Está claro que el ángulo y la refracción del agua podrían ser responsables de importantes distorsiones. Además, por la falta de perspectiva, no se sabe cuál es el tamaño real del animal.Además, siempre existe la posibilidad de que la foto sea una falsificación. Con todo, ha llamado la atención de los expertos en criptozoología, una seudociencia que estudia el origen de animales de existencia no probada, como el chupacabras, piegrande o el monstruo del lago Ness."Si la fotografía no es un engaño, podría ser interesante, cryptozoológicamente hablando", dijo Loren Coleman, director del Museo Internacional de Criptozoología en Portland, Maine, citado por el Huffington Post."Podemos estar ante la evidencia fotográfica de una nueva especie o podría ser una reconfiguración (del cuerpo de una especie conocida, como un calamar, por ejemplo)", explicó Coleman, quién reconoció que el principal problema con este tipo de "descubrimientos" son la credibilidad de los testigos y sus fotos. "Esta maravilla griega, por lo tanto, por ahora, debe quedar archivada en la carpeta 'incógnitas conocidas'", concluyó el experto.Para la web Mysterious Universe, en tanto, la foto evoca a Ammit, el demonio femenino en la mitología egipcia con la cabeza de un cocodrilo, el cuerpo de un hipopótamo y de un león. Este demonio era conocido como el "devorador de los muertos" y el "devorador de corazones".Fuente: Infobae