La tragedia comenzó el miércoles a las 18, cuando un terremoto de magnitud 7,2 sacudió el norte de Venezuela. Menos de un minuto después se produjo un segundo sismo de magnitud 7,5, aún más intenso, considerado el más fuerte registrado en el país desde 1900, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
La Guaira, la ciudad costera ubicada junto a Caracas y donde funciona el principal aeropuerto internacional venezolano, fue una de las zonas más castigadas. Allí hubo derrumbes de edificios, graves daños en la infraestructura y decenas de personas quedaron atrapadas bajo los escombros.
La emergencia también estuvo marcada por episodios de saqueos y escenas de desesperación. En Catia La Mar, vecinos intentaron durante horas rescatar a una nena que permanecía con vida bajo una estructura colapsada.
"¡Se necesita gente que venga a ayudar, militares, que vengan a ayudar! Si vienen la podemos sacar", suplicó entre lágrimas Dani Rizo, un vecino de 48 años. Sin embargo, la menor murió antes de que pudieran alcanzarla. El único sobreviviente fue su perro.
El drama de los sobrevivientes y la respuesta oficial
"Fue terrible. Todo, todo se desplomó. Estamos vivos, pero hay personas que están sufriendo porque tienen familiares atrapados y no los pueden sacar", contó otra vecina de la zona, Yilsmaris Blanco.
En Caracas, el barrio de Altamira también sufrió daños de gran magnitud. Un edificio de 22 pisos colapsó por completo y otras construcciones quedaron parcialmente destruidas. Decenas de familias pasaron la noche en la calle o dentro de sus vehículos por miedo a nuevas réplicas.
"Mi casa se cayó completa, perdí familia, se murió mi suegra y tengo a mi hija desaparecida", relató Jean Alexander Capote frente a un edificio seriamente dañado. "Lo que sucedió es fuerte, queremos una ayuda pronto", agregó.
Frente a la magnitud del desastre, la presidenta Delcy Rodríguez decretó el estado de emergencia nacional, declaró a La Guaira como zona de desastre y anunció el despliegue de rescatistas especializados junto con el envío de recursos desde distintos puntos del país.
Mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate y la cifra de víctimas podría seguir creciendo, la imagen de la bebé rescatada con vida se convirtió en el principal símbolo de esperanza en medio de una tragedia que conmociona a Venezuela.