El desastre comenzó el miércoles, cuando dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 se registraron con apenas 40 segundos de diferencia. El epicentro se ubicó cerca de Montalbán, en el norte del país, y los movimientos fueron percibidos en gran parte del territorio venezolano.
Uno de los sectores más golpeados fue La Guaira, donde numerosos edificios colapsaron y vecinos denunciaron que durante las primeras horas debieron remover escombros con sus propias manos por la escasa presencia de equipos de rescate y maquinaria pesada.
En Caracas también se registraron importantes daños materiales. Hubo evacuaciones preventivas, interrupciones en el servicio eléctrico y de telefonía, mientras miles de personas pasaron la noche al aire libre por temor a nuevas réplicas.
Pese a la magnitud del fenómeno, los Centros de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos descartaron cualquier riesgo para las costas del Caribe y levantaron la advertencia preventiva que había sido emitida tras los sismos.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, mantiene vigente el estado de emergencia y aseguró que los organismos públicos continúan desplegados para asistir a los damnificados y coordinar las tareas de rescate.
En paralelo, comenzó a llegar ayuda desde distintos países. Estados Unidos anunció el envío de buques de guerra, helicópteros y aeronaves para reforzar la logística de la misión humanitaria y colaborar con el traslado de rescatistas, insumos y equipos especializados.
Por su parte, Argentina también puso a disposición un importante operativo de asistencia. El Gobierno nacional ofreció brigadas de rescate USAR, médicos, enfermeros, especialistas en estructuras colapsadas, perros de búsqueda, drones, ambulancias, plantas potabilizadoras, carpas, equipamiento sanitario y aeronaves de la Fuerza Aérea y Aerolíneas Argentinas para colaborar con la emergencia.
Mientras tanto, voluntarios crearon una plataforma ciudadana para ayudar a localizar personas desaparecidas. El registro no oficial ya acumula más de 53.000 reportes, aunque sus organizadores aclararon que esas cifras no forman parte del balance oficial.
Las autoridades venezolanas advirtieron que el número de víctimas podría continuar en aumento a medida que avanzan las tareas de búsqueda entre los edificios derrumbados.