La estrategia del kirchnerismo es perversa: si gana la oposición, los diputados oficialistas tienen la idea de no aprobar una nueva prórroga. Esto obligaría al nuevo presidente a recurrir constantemente al Congreso para aprobar reformas fundamentales. No es un dato menor si se tiene en cuenta que el núcleo duro del Frente para la Victoria se trasladará a partir de 2016 al Parlamento, con la presencia del propio Kicillof, entre otros dirigentes de peso. El actual titular del Palacio de Hacienda suena como posible reemplazante de Roberto Feletti en la Comisión de Presupuesto. Si el que triunfa es Daniel Scioli, el kirchnerismo sí habilitaría una nueva prórroga pero con algunas modificaciones para acotar sus atribuciones legislativas.La mayoría de los especialistas en derecho constitucional opinan que la Carta Magna prohíbe la delegación legislativa en su artículo 76, salvo en materias determinadas de administración o de emergencia pública. En tanto que la Ley de Emergencia le permite al Poder Ejecutivo tener una fuerte injerencia en temas que deberían ser debatidos en el Congreso.De acuerdo a un estudio del Centro de Implementación de Política Públicas para la Equidad y el Crecimiento, esta ley contribuye a la centralización en la toma de decisiones, circunstancia que muchas veces es eficaz pero que debilita la democracia y la práctica institucional de someter a discusión las decisiones de políticas públicas.Infobae