Después de los 60, la incidencia disminuye ligeramente. Aunque no todas las personas ganarán peso con la edad, factores como la genética, el nivel de actividad física y las elecciones alimentarias juegan un rol crucial.
Según Primack, “la genética carga el arma y el estilo de vida aprieta el gatillo”. No obstante, para todos, la tarea de mantener o perder peso se complica con cada año que pasa.
El envejecimiento afecta músculos, hormonas, metabolismo y otros sistemas corporales, haciendo más complejo el control del peso. Existen cinco razones principales que pueden explicar por qué es más difícil perder peso con el paso del tiempo:
1- Pérdida de masa muscular relacionada con la edad
La masa muscular magra disminuye entre un 3 y un 8 por ciento por década después de los 30 años, en un proceso conocido como sarcopenia, según una revisión de los Institutos Nacionales de Salud (NIH). La menor actividad física debida a problemas de salud como la artritis, o el reposo por lesiones o cirugías, también contribuyen a esta pérdida. La importancia de la masa muscular radica en su capacidad para quemar más calorías que la grasa, incluso en reposo.
La falta de entrenamiento de fuerza puede reducir la necesidad calórica diaria del cuerpo, aumentando así la probabilidad de ganar peso. Marcio Griebeler, endocrinólogo de la Clínica Cleveland en Ohio, indica que muchas personas no ajustan su consumo calórico en concordancia con la disminuida masa muscular y actividad física, lo que conlleva a un aumento de peso paulatino.
Tanto hombres como mujeres experimentan variaciones en los niveles hormonales con la edad, afectando la ganancia de peso. En las mujeres, la menopausia provoca una disminución del estrógeno, facilitando la acumulación de grasa en el abdomen. Estos cambios pueden aumentar el riesgo de hipertensión, enfermedades cardíacas, colesterol alto y diabetes tipo 2.
Además, las fluctuaciones hormonales durante la perimenopausia pueden afectar el estado de ánimo, dificultando la adherencia a una dieta saludable y a un plan de ejercicio. Los hombres, por otro lado, experimentan una caída gradual de la testosterona a partir de los 40 años, a un ritmo de 1% a 2 % por año, según Harvard Health.
La testosterona es crucial para regular la distribución de grasa y la masa muscular. La disminución de esta hormona dificulta la quema de calorías. La producción de la hormona del crecimiento (GH) también disminuye con la edad, afectando la generación y mantenimiento de los músculos.
3- Metabolismo más lento
La reducción de la masa muscular también ralentiza el metabolismo. El proceso de convertir calorías en energía se vuelve menos eficiente con más grasa y menos músculo. La disminución de la actividad física también contribuye a la reducción de calorías quemadas diariamente. El tamaño corporal, el sexo y ciertas condiciones de salud como el hipotiroidismo también influyen en la tasa metabólica.
Formar una familia en la treintena y cuarentena puede limitar el tiempo disponible para hacer ejercicio (Imagen Ilustrativa Infobae).4- Mayor ocupación laboral
A los 40 años la carrera profesional suele estar en su apogeo, lo cual puede limitar el tiempo y la energía disponible para hacer ejercicio. La alta carga de trabajo y el desplazamiento diario también reducen el tiempo de actividad física, fomentando hábitos poco saludables como comer alimentos de máquinas expendedoras o pedir comida para llevar alta en calorías.
Rachel Lustgarten, nutricionista de Weill Cornell Medicine y NewYork-Presbyterian Hospital, advierte que el estrés laboral aumenta el nivel de cortisol, potenciando la hormona del hambre, la grelina.
5- Cambios en el estilo de vida
La treintena y la cuarentena traen cambios significativos, como formar una familia, lo que puede disminuir el tiempo disponible para el ejercicio. La dedicación a los hijos y otras responsabilidades pueden interferir con las intenciones de mantener una dieta y un plan de ejercicio, contribuyendo al aumento de peso.