Ingredientes
1 kg de pollo trozado o 4 muslos y patas
8 dientes de ajo
3 cucharadas de aceite de oliva
150 ml de vino blanco seco
100 ml de caldo de pollo o agua
1 cucharada de perejil fresco picado
1 hoja de laurel, opcional
Sal y pimienta a gusto
Jugo de ½ limón, opcional
Preparación
1
Preparar el pollo. Secá las piezas con papel de cocina y condimentá con sal y pimienta por todos sus lados. Este paso ayuda a conseguir una superficie dorada durante la cocción.
2
Dorar las piezas. Calentá el aceite de oliva en una sartén amplia o una cazuela. Incorporá el pollo y doralo a fuego medio-alto durante unos 5 minutos por lado, según el tamaño. Retirá y reservá.
3
Perfumar con ajo. Pelá los dientes de ajo y cortalos en láminas. Bajá el fuego y cocinalos en el mismo aceite durante 1 a 2 minutos, hasta que estén ligeramente dorados. No dejes que se oscurezcan demasiado porque pueden aportar un sabor amargo.
4
Desglasar la sartén. Agregá el vino blanco y raspá suavemente el fondo para recuperar los jugos dorados del pollo. Dejá hervir durante 2 a 3 minutos para que se evapore parte del alcohol.
5
Terminar la cocción. Volvé a incorporar el pollo, sumá el caldo y la hoja de laurel si la usás. Tapá parcialmente y cociná a fuego medio-bajo durante 20 a 25 minutos, hasta que el pollo esté completamente cocido y la salsa se haya reducido ligeramente.
6
Dar el toque final. Apagá el fuego, agregá el perejil picado y, si te gusta, unas gotas de jugo de limón. Mové la cazuela suavemente para integrar los sabores y serví con la salsa por encima.