De remedio para el corazón a fenómeno mundial
El dato sorprende a más de uno: el sildenafil se creó para ayudar al corazón. Los investigadores lo desarrollaron para tratar la angina de pecho, ese dolor que aparece cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre oxigenada.
Como remedio para la angina no brilló. Pero los voluntarios notaron un efecto secundario que terminó cambiando el destino del fármaco.
De ahí que la idea de que el sildenafil “hace mal al corazón” sea, en principio, un mito. Tomado solo, no daña el sistema cardiovascular.
La advertencia clave es otra: nunca debe combinarse con medicamentos cardíacos que contengan nitratos. Ambos dilatan los vasos sanguíneos y, juntos, pueden hacer caer la presión arterial en picada. Esa hipotensión eleva el riesgo de infarto o de ACV. Por eso, antes de tomarlo junto con otra medicación, la consulta médica es obligatoria.
Lo que la pastilla azul no hace
Otras creencias tampoco resisten el análisis:
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Erecciones que duran horas. La famosa advertencia de los avisos, que indica consultar si la erección se prolonga más de cuatro horas, se refiere al priapismo, un efecto adverso poco frecuente. Un estudio publicado en 2020 lo calificó como un “evento raro”: halló 411 casos vinculados a fármacos tras revisar datos de más de dos décadas.
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Daño en la vista. Según la Academia Estadounidense de Oftalmología, las dosis altas se asociaron con alteraciones visuales pasajeras. En general, de todos modos, el medicamento se considera de bajo riesgo para los ojos. Además, con la dosis máxima de 100 miligramos, algunas personas ven todo con un tinte azulado durante un rato.
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Más ganas. El sildenafil aumenta el flujo de sangre hacia el pene y ayuda a lograr y sostener la erección, pero no despierta el deseo. Funciona como un potenciador del rendimiento, no del ánimo. La chispa corre por otra cuenta.
Donde sí hay que prestar atención es en la mezcla con ciertas terapias de inyección peneana, que aumenta la probabilidad de erecciones prolongadas.
“Combinar ambos tratamientos tiene un efecto acumulativo: la terapia de inyección peneana endurece las erecciones, y añadir Viagra las hace aún más firmes y duraderas”, explicó Drogo Montague, urólogo estadounidense de la Cleveland Clinic. Por precaución, recomendó no unir ambos tratamientos.
No es cosa de abuelos
Otro mito instalado es que se trata de un remedio exclusivo para adultos mayores. Es cierto que la disfunción eréctil se vuelve más común con los años. Sin embargo, los estudios indican que casi el 40% de los hombres la presenta a los 40, y puede aparecer mucho antes.
Hablar a tiempo con el médico tiene, además, un beneficio poco conocido: prevenir lesiones. Mantener relaciones con una erección poco firme puede doblar el pene y provocar pequeños desgarros que, al cicatrizar, dejan un tejido menos elástico.
Ese tejido puede hacer que el pene se curve durante las erecciones siguientes, un cuadro conocido como enfermedad de Peyronie. Un tratamiento adecuado aporta firmeza y ayuda a evitarlo.
“Si tiene problemas de disfunción eréctil, no dude en consultar a su médico, sin importar su edad. Muchos hombres se sienten avergonzados, pero no deberían. Es un problema común. Hay ayuda disponible y vale la pena intentarlo”, insistió Montague.
El sildenafil está aprobado para tratar la disfunción eréctil a partir de los 18 años. Y como con cualquier medicamento, la indicación debe venir de un profesional, no de un consejo de vestuario.