La familia reaccionó con risas sigilosas ante la respuesta del niño y el padre con un tono de preocupación le dijo al niño: “¿No?”. Ryan volvió a repetir que no y para reafirmar su respuesta agregó: “Quiero ser Messi”.
Ante la afirmación del niño, sus padres, el cura y las demás personas presentes en el recinto se rieron por la inocente respuesta que brindó. Luego, el párroco, para continuar con la ceremonia, le dijo a Ryan: “Pero querés ser amigo de Jesús, ¿verdad?”. A lo que le respondió “sí”.
“Bendecido de por vida”; “Tiene el futuro garantizado”; “Lo tiene clarísimo”; “Amén hermano” y “Este niño es mi ídolo”, fueron algunos de los comentarios que dejaron en la publicación, además de muchas reacciones de gracia.
El hecho, a pesar de ser muy gracioso, también demostró que la rivalidad entre las dos leyendas del fútbol europeo, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, continuará vigente incluso en las nuevas generaciones.