El dispositivo se implanta en la parte posterior del ojo en una intervención relativamente sencilla, similar a una de cataratas que dura unos 30 minutos y sólo requiere anestesia local. La visión que obtendrá el paciente le permitirá ver la televisión e identificar rostros gracias a una resolución de 600 pixels (el modelo más sofisticado), porque los creadores estudiaron que 260 pixels es el mínimo para tener un nivel de visión aceptable. No obstante, ésta será en blanco y negro, y a los que se les haya implantado el dispositivo no podrán conducir o leer letras que no sean de grandes dimensiones."La ciencia aún no ha logrado superar el blanco y negro en este terreno, pero pretendemos ir más allá y ofrecer una escala de grises para que puedan apreciar sombras y contornos", explicó Gefén. Además de la facilidad para introducir el artilugio en el ojo, éste no dispone de batería por lo que su implantación será definitiva, y su única fuente de energía procede de unas lentes de sol especialmente diseñadas que transmiten de forma inalámbrica un láser directamente al chip y pueden recargarse por las noches.De momento, el revolucionario invento resolverá la vida a pacientes con retinosis pigmentaria y degeneración macular asociada a la edad (AMD, por sus siglas en inglés), trastornos comunes a partir de los 60 años. Pero los responsables de la retina biónica prevén que en el futuro se abrirá el terreno al tratamiento de enfermedades como la retinopatía diabética, o aquellas en las que el foto−receptor se atrofia y no puede funcionar otra vez debido a que no hay células que puedan traducir la luz que llega a la retina en una visión útil.