En una de las primeras apariciones públicas de hoy, tras la agresión de ayer, Trump admitió que se tardó en sacarlo del lugar en el que corría peligro, pero aclaró que “fue un poco culpa mía, porque quería ver que estaba pasando y no se los hice fácil”, señaló aludiendo al trabajo del Servicio Secreto encargado de su seguridad.
Trump indicó que tras unos pocos segundos se dio cuenta de que “tal vez estaba pasando algo malo, algo diferente de lo normal” y pronto comenzó a seguir las órdenes de los guardaespaldas “que son gente increíble” y que fue él quien hizo “que actuaran un poco más despacio”.
Relató al programa “60 minutos” de la televisión estadounidense que al principio del incidente le dijo a sus custodios “un momento, esperen, déjenme ver, esperen”, pero luego comprendió la gravedad del asunto y comenzó a bajar las escaleras del escenario junto a la primera dama.
Sin embargo, y pese a las imágenes que pueden verse en todos los videos, que lo muestran trastabillando y casi caído en los empujones para abandonar el escenario, Trump aseguró que salió “caminando y bastante erguido”, aunque casi saliendo y ante el pedido del Servicio Secreto para que se tire al suelo, lo hizo al igual que su esposa.