El contingente sanjuanino había arribado el lunes a Mar del Plata para disfrutar de unos días de descanso en la ciudad en el inicio de febrero. El resto del pasaje del hotel se completa con turistas que llegaron en forma particular, más un grupo de trabajadores de una dependencia estatal. Lo que menos pensaron fue que luego de tres días quedarían en la calle, esperando para ser reubicados a raíz de lo sucedido.
Los agentes de Inspección General llegaron anoche al lugar tras ser advertidos por efectivos de la Subcomisaría Casino. El personal policial, que intervino ante el robo que una de las pasajeras sanjuaninas sufrió en su habitación, detectó que el hotel no tenía documentación esencial para funcionar, pero además observaron a simple vista que contaba con serios problemas de higiene y seguridad.
Enseguida, los inspectores municipales constataron que el hotel no tenía habilitación municipal y que a su vez presentaba riesgo en las conexiones eléctricas, la calderas y la mampostería. “En algunas partes se cae a pedazos”, comentaron fuentes oficiales.
Frente a la clausura, los responsables del establecimiento y de la cadena hotelera a la que pertenece, tienen la obligación legal de resolver en 24 horas la situación de los pasajeros, es decir, deben reubicar en otros lugares a todos los turistas que habían contratado sus servicios.
Este tipo de procedimientos conjuntos entre la policía y el Municipio, vale aclarar, viene realizándose periódicamente en diferentes establecimientos de la ciudad. En este caso, el hotel Po “tiene que hacer rápidamente las obras solicitadas para ser habilitado” y hasta entonces no puede volver a alojar pasajeros.