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El dolor de la familia de Camila, una joven con sueños que fueron truncados

Tenía 26 años, había dejado Rosario para cumplir el sueño de convertirse en gendarme y estaba a punto de recibirse de enfermera. Su familia la recuerda como una joven querida, amante de los animales y con una enorme vocación.

La historia de Camila Agustina Vecchiarello quedó marcada por una violencia que interrumpió de manera abrupta todo lo que estaba construyendo. Tenía 26 años, había nacido en Rosario y durante este año había decidido alejarse de su familia para instalarse en Barreal, donde cursaba su formación como aspirante a Gendarmería Nacional.

Pero Camila no era solamente una joven que estudiaba para ingresar a una fuerza de seguridad. Tenía otros proyectos, vínculos y pasiones que su familia hoy reconstruye mientras intenta asimilar una pérdida imposible de explicar.

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Estaba próxima a recibirse de enfermera, una profesión que también había elegido con vocación. Además, quienes la conocieron destacan su amor por los animales y su participación en la colectividad italiana de Rosario, donde dejó vínculos y recuerdos que ahora reaparecen en las fotografías y mensajes que sus allegados comparten en redes sociales.

Era una chica que tenía mucha vocación, se estaba por recibir de enfermera. Amaba los animales, una excelente persona, con todas las letras”, recordó uno de sus hermanos en declaraciones a un medio de Rosario.

La describió, además, como una joven muy querida. “A Cami la querían todos, una muy buena piba, tenía una luz propia”.

Esa imagen de Camila es la que hoy aparece en las publicaciones de su familia: sonriente, rodeada de personas, participando de actividades y avanzando en una vida que había comenzado a construir lejos de su ciudad.

Este 2026 había emprendido un viaje que significaba mucho más que mudarse de provincia. Barreal era el lugar donde Camila buscaba completar su formación y acercarse a la carrera que había elegido.

En Rosario había quedado su familia, que acompañaba a la distancia cada uno de sus pasos. Según contó su entorno, era la primera mujer después de cuatro varones, un dato que su prima Sami Vecchiarello recordó al intentar explicar el impacto que atraviesa a sus padres y hermanos.

“Un hdp dejó sin hija, sin hermana a una familia que esperó su llegada con muchas ansias, al ser la primer mujer después de 4 varones”, escribió Sami en una publicación acompañada por fotografías de Camila.

La familia ahora espera poder recibir el cuerpo en Rosario para despedirla. El hermano de la joven pidió que el traslado se concrete cuanto antes. “Necesitamos repercusión, que venga el cuerpo de mi hermana cuanto antes a Rosario”.

Mientras tanto, el dolor también llegó desde Barreal. Las compañeras de Camila, otras aspirantes a gendarme, participaron de la movilización realizada el domingo por la noche para reclamar justicia y también se comunicaron con la familia rosarina.

Ese gesto se convirtió en uno de los primeros puentes entre la familia y la comunidad donde Camila estaba construyendo su futuro.

El femicidio ocurrió durante la tarde del domingo, alrededor de las 14:30, en inmediaciones de avenida San Martín y Presidente Roca, en Barreal. Camila fue encontrada sin vida con heridas provocadas por un arma blanca.

En el lugar también estaba Carlos Gonzalo Rivero, de 25 años, oriundo de Tartagal, Salta, quien había sido separado del Instituto de Formación de Gendarmería. El joven quedó señalado como principal sospechoso y fue trasladado al Hospital Rawson luego de presentar lesiones compatibles con un intento de quitarse la vida.

La investigación está a cargo de la UFI de Delitos Especiales, bajo la calificación de femicidio, y busca determinar cómo ocurrió el ataque y las circunstancias que lo rodearon.

Pero para la familia, la pregunta excede lo judicial. Es la pregunta de quienes todavía intentan entender cómo una joven que se fue de Rosario para buscar un futuro terminó regresando a su ciudad de una manera que nadie imaginaba.

¿Cómo le explicás a una mamá, a un papá, a sus hermanos lo que sucedió? Si ella se fue de Rosario en busca de un futuro y vuelve para ser velada por su familia, ¿cómo se explica esto?”, escribió su prima.

Sami también dejó un pedido dirigido a la Justicia y a quienes siguen el caso. “Hoy, toda la familia está destrozada. Hoy pedimos Justicia no solo por Camila sino por todas esas mujeres asesinadas (...) que esto no quede en la nada”.

En medio de la investigación, sus familiares intentan que Camila no quede reducida al expediente judicial ni al modo en que murió.

Quieren hablar de la joven que amaba a los animales, que estaba por convertirse en enfermera, que eligió la carrera de Gendarmería y que era querida por quienes compartieron con ella su vida en Rosario y sus últimos meses en Barreal.

La familia Vecchiarello espera ahora poder despedirla en Rosario. Mientras tanto, en Barreal, sus compañeras y vecinos ya salieron a la calle para reclamar justicia.

La investigación continuará en San Juan. Para quienes la conocieron, queda una tarea mucho más íntima: recordar a Camila por la vida que tenía por delante y por todos los sueños que había comenzado a construir.

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