El investigador explicó que el fenómeno responde al ingreso de un río atmosférico que aportó una gran cantidad de humedad sobre la cordillera argentina y que, a diferencia de otros eventos, se ha mantenido durante varios días consecutivos.
"Las nevadas sucesivas van acumulando niveles de nieve. Las últimas protegen a las anteriores de la sublimación y de la radiación solar, y eso es bueno porque permite que esa nieve se conserve, se recristalice y llegue a la primavera, que es cuando más la necesitamos", explicó Pastore.
Según el especialista, el hecho de que las temperaturas en alta montaña se mantengan bajo cero favorece la formación de un manto nivoso mucho más estable, lo que incrementa las posibilidades de contar con mayores reservas de agua durante el deshielo.
Todavía hace falta más nieve
Pese al optimismo que genera el temporal, Pastore remarcó que la recuperación hídrica aún dependerá de que se produzcan nuevas precipitaciones durante los próximos meses.
El geólogo sostuvo que sería importante registrar al menos otro evento similar entre agosto y septiembre, ya que eso permitiría consolidar la acumulación de nieve en la cordillera. "Habrá que esperar otro evento similar en agosto o septiembre. Por lo menos uno más. Eso nos daría un respiro en cuanto a que podamos salir de este período tan prolongado de sequía", señaló.
En ese sentido, recordó que, aunque la nevada llegó de manera tardía, su magnitud la convierte en uno de los fenómenos más significativos registrados en las últimas décadas."Ha sido una nevada de las más importantes del último cuarto de siglo, así que habrá que seguir monitoreando y viendo qué pasa", afirmó.
Otro de los aspectos destacados por el investigador es la influencia que podría tener el fenómeno El Niño sobre el comportamiento del clima durante los próximos meses.
Pastore explicó que el calentamiento del Pacífico Ecuatorial favorece la formación de estos grandes ríos atmosféricos que transportan enormes volúmenes de humedad hacia la cordillera, por lo que no descartó que puedan registrarse nuevas precipitaciones durante este año e incluso el próximo. No obstante, insistió en que ese escenario favorable no debe generar una falsa sensación de tranquilidad.
Más allá de las buenas perspectivas que abre este temporal, desde la UNSJ remarcaron que San Juan no puede bajar la guardia en materia de administración del recurso hídrico. Pastore fue categórico al advertir que una buena temporada de nieve no resuelve automáticamente un problema estructural que lleva años.
"No podemos permitirnos confundirnos o distraernos", advirtió. El especialista sostuvo que la provincia debe continuar avanzando en una mejor gobernanza del agua, fortaleciendo las políticas de uso eficiente, optimizando el almacenamiento en los diques y planificando el manejo de los acuíferos para enfrentar futuros ciclos secos.
Mientras la nieve sigue acumulándose en la cordillera, el panorama aparece mucho más alentador que en los últimos inviernos. Sin embargo, los especialistas coinciden en que el verdadero desafío será transformar este alivio climático en una oportunidad para administrar mejor el recurso más estratégico que tiene San Juan: el agua.