El programa contempla la capacitación del personal municipal en maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y en el uso de desfibriladores externos automáticos (DEA), herramientas clave para actuar en los primeros minutos ante un paro cardíaco. Además, prevé el diseño de planes de contingencia específicos para cada área y el acompañamiento técnico necesario para certificar espacios como “cardioasistidos”.
Del acto participaron también el secretario de Gobierno, Juan Sansó, y el director de Salud municipal, Federico Amuchastegui, quienes tendrán intervención directa en la ejecución del plan.
Según lo establecido, el esquema de trabajo se organizará en tres etapas: primero, la formación de agentes municipales; luego, la elaboración de protocolos de actuación ante emergencias; y finalmente, la realización de simulacros para evaluar la capacidad de respuesta en situaciones reales.
En términos operativos, la Fundación aportará el respaldo técnico y académico de los contenidos, mientras que el municipio asumirá la responsabilidad sobre el mantenimiento de los equipos DEA y la adecuación de los espacios donde serán instalados.
La iniciativa se inscribe en una tendencia creciente de generar entornos seguros frente a eventos cardiovasculares, una de las principales causas de muerte súbita. En ese contexto, el objetivo oficial es claro: reducir los tiempos de respuesta y aumentar las posibilidades de supervivencia a través de la capacitación y la disponibilidad de tecnología adecuada.