Mientras tanto, efectivos de Gendarmería Nacional y de la Policía de San Juan mantienen preservada la zona del impacto, ubicada en un sector de muy difícil acceso al norte del Parque Provincial Ischigualasto. La conservación de la escena resulta clave porque cualquier elemento hallado entre los restos de la aeronave puede aportar información determinante para la investigación.
En las próximas horas comenzará el trabajo de los especialistas enviados por la Junta de Seguridad en el Transporte desde la sede regional de Córdoba, que tiene jurisdicción sobre este tipo de investigaciones. Los peritos documentarán la posición en la que quedó el helicóptero, realizarán un relevamiento fotográfico completo, analizarán cada uno de los componentes de la aeronave y buscarán reconstruir técnicamente cómo se produjo el impacto.
Además de inspeccionar los restos del Bell 412, los investigadores analizarán distintos aspectos relacionados con el vuelo. Entre ellos figuran las condiciones meteorológicas registradas en la zona, el estado de mantenimiento del helicóptero, las últimas inspecciones técnicas realizadas, el combustible cargado antes del despegue, el peso total de la aeronave considerando a sus ocupantes, el plan de vuelo declarado y la documentación correspondiente al piloto.
Precisamente, una de las variables que comenzará a estudiarse es el estado del tiempo al momento del accidente. Desde Valle Fértil, autoridades municipales señalaron que durante la mañana se registraba presencia de neblina en algunos sectores del departamento, una condición que podría haber reducido la visibilidad.
Sin embargo, por ahora los investigadores no atribuyen el siniestro a ningún factor específico y aclararon que será el análisis técnico el que permita confirmar o descartar esa posibilidad.
El operativo de localización también será parte de la reconstrucción. La aeronave fue ubicada gracias a la activación automática del transmisor de localización de emergencia, un dispositivo obligatorio que emite una señal luego de un fuerte impacto. Esa alerta permitió orientar el despliegue de búsqueda hacia la zona de Caballo Anca, un predio fiscal de casi 64.000 hectáreas entre Valle Fértil y Jáchal, donde el acceso terrestre demandó varias horas debido a la complejidad del terreno.
Desde la Agencia Federal de Emergencias (AFE), organismo que había contratado la aeronave para la capacitación sobre combate de incendios forestales, informaron que las causas del siniestro continúan bajo investigación y aseguraron que colaborarán con todas las actuaciones que lleven adelante los organismos competentes para esclarecer lo sucedido.
La investigación recién comienza y, por ahora, no existen conclusiones oficiales. Será el trabajo de los peritos el que permita determinar si detrás de la tragedia hubo una falla técnica, una condición meteorológica adversa, un factor humano o una combinación de distintas circunstancias. Hasta entonces, todas las hipótesis permanecen abiertas.