Sánchez residía aproximadamente a diez cuadras del lugar y, según las primeras averiguaciones, tenía familiares que viven en las inmediaciones del cauce.
Todo comenzó cuando una persona que circulaba por la zona observó que había “algo” trabado en una de las compuertas del canal. Al acercarse para comprobar qué era, los vecinos descubrieron que se trataba de una persona.
El aviso llegó rápidamente al 911 y se desplegaron efectivos policiales y personal de Bomberos para trabajar en el lugar y retirar el cuerpo del agua. La escena fue preservada mientras se realizaban las primeras actuaciones y se buscaban elementos que permitieran establecer qué había ocurrido antes de la muerte.
Uno de los datos que tomó especial relevancia para los investigadores fue que Sánchez tenía puestas todas sus prendas de vestir al momento del hallazgo. Además, entre sus pertenencias encontraron su DNI y el carnet de discapacidad. En principio, tampoco se detectó el faltante de elementos personales.
La primera revisión médica realizada en el lugar no habría detectado lesiones visibles compatibles con una agresión. Ese dato, sumado al resto de las circunstancias relevadas, llevó a los investigadores a considerar como principal hipótesis que el hombre habría caído accidentalmente al canal y posteriormente murió ahogado.
De todos modos, se trata de una hipótesis inicial y las pericias serán determinantes para establecer con precisión la mecánica del fallecimiento.
Las primeras averiguaciones también permitieron establecer que Sánchez atravesaba problemas vinculados al consumo de alcohol y solía deambular por las calles. Esa información ya forma parte de la investigación y será contrastada con otros elementos para intentar reconstruir sus movimientos previos al hallazgo.
El objetivo ahora es determinar cuándo y cómo llegó hasta el canal, si estuvo solo durante sus últimas horas y qué ocurrió antes de que terminara dentro del cauce. La investigación quedó a cargo del fiscal Roberto Ginsberg y su equipo de la UFI Delitos Especiales.
Por el momento, no surgieron indicios que permitan sostener que Sánchez haya sido víctima de un hecho violento. La principal línea de investigación continúa siendo la de un accidente, aunque los resultados de las pericias y estudios sobre el cuerpo serán claves para confirmar cómo murió.
Así, detrás del hallazgo que inicialmente generó incertidumbre en Chimbas, los investigadores ahora buscan reconstruir las últimas horas de José Félix Sánchez, un hombre de 56 años que vivía a pocas cuadras del lugar donde finalmente fue encontrado sin vida.