Durante la audiencia de formalización realizada este miércoles, el fiscal Adolfo Díaz expuso parte de esa reconstrucción y presentó distintos elementos incorporados al expediente. Entre ellos aparece una carta manuscrita atribuida a Riveros, comunicaciones que habría mantenido con personas de su entorno y las conclusiones de los estudios forenses realizados sobre el cuerpo de Camila.
Según la reconstrucción fiscal, Camila y Riveros ingresaron al departamento que alquilaban en Barreal durante las últimas horas del sábado y las primeras del domingo. Testigos declararon haber escuchado gritos provenientes del lugar, un dato que ahora es analizado dentro de la secuencia previa al asesinato.
La Fiscalía ubica la muerte de Camila alrededor de la 1.30 de la madrugada del domingo 13 de septiembre. El examen forense estableció que la joven recibió múltiples heridas de arma blanca y que dos lesiones en ambos lados del cuello fueron mortales.
Ese punto también fue utilizado por el fiscal para cuestionar la versión brindada por Rivero durante la audiencia. El acusado había sostenido que Camila se habría provocado las heridas, pero la Fiscalía afirmó que las lesiones que provocaron la muerte fueron ocasionadas por otra persona.
Las únicas heridas consideradas autoinfligidas fueron las que presentó el propio imputado y que, según los informes médicos, resultaron leves.
Uno de los aspectos que ahora intenta establecer la investigación es qué ocurrió durante las horas posteriores a la muerte. De acuerdo con la hipótesis fiscal expuesta en la audiencia, Riveros permaneció aproximadamente doce horas junto al cuerpo de Camila, hasta que la situación fue descubierta cerca del mediodía.
En ese período aparece otro elemento que llamó la atención de los investigadores. Alrededor de las 11.30, Rivero habría mantenido una comunicación con una expareja que vive en Salta, identificada como Aylén Palermo.
Según lo expuesto durante la audiencia, el hombre le habría manifestado que ella era el amor de su vida y le habría pedido disculpas por lo que estaba por hacer. Esa comunicación es ahora parte de la evidencia que la Fiscalía busca contextualizar dentro de las horas posteriores al asesinato.
También fue incorporada una carta manuscrita atribuida a Riveros. En el escrito, el acusado habría pedido perdón a su familia y a la familia de Camila y habría dejado distintos mensajes dirigidos a personas de su entorno.
“Quiero pedir perdón a mi familia y a la familia de Camila por todo. Ya sé que es tarde para pedir disculpas”, habría escrito, según la lectura realizada por el fiscal Díaz durante la audiencia.
En otro tramo del texto, Riveros habría señalado que le ganó “la locura” y que había hecho algo que iba a lastimar a muchas personas. También dejó indicaciones vinculadas con su teléfono celular y un mensaje dirigido a su hermana.
El escrito contiene además referencias a su paso por el Instituto de Gendarmería, con críticas hacia la institución y expresiones de enojo por situaciones que, según su propia versión, había atravesado durante su formación.
La Fiscalía analiza ahora el contenido de la carta y las comunicaciones dentro del conjunto de pruebas reunidas. Por sí solos, esos mensajes no determinan la responsabilidad penal del acusado, pero forman parte de los elementos que deberán ser contrastados con las pericias, testimonios y demás evidencias del expediente.
La Justicia sanjuanina resolvió este miércoles que Riveros permanezca un año en prisión preventiva, mientras la Fiscalía avanza con la investigación por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
Durante ese período, el Ministerio Público Fiscal deberá profundizar la reconstrucción de la madrugada en la que murió Camila y de las horas que siguieron. También tendrá que avanzar sobre los resultados de las pericias, los testimonios y las comunicaciones que puedan ayudar a establecer qué ocurrió dentro de la vivienda.
A la investigación se suma además un dato que surgió durante la autopsia y que modificó todavía más el contexto del caso: Camila estaba embarazada al momento de su muerte. El examen de orina realizado durante el procedimiento dio positivo, aunque todavía resta determinar el tiempo de gestación.
Riveros aseguró durante la audiencia que desconocía el embarazo. La Fiscalía, por ahora, deberá establecer si efectivamente lo sabía y si esa circunstancia tuvo alguna relación con lo ocurrido, sin dar por acreditada ninguna de esas posibilidades.
Mientras tanto, Camila ya fue despedida por su familia en Rosario, hasta donde fueron trasladados sus restos después de los estudios forenses. Rivero continúa detenido y la investigación recién comienza una etapa en la que la Fiscalía deberá transformar la reconstrucción inicial en evidencia suficiente para sostener la acusación.
El expediente tiene por delante meses de pericias, testimonios y análisis de la información reunida. La secuencia de lo ocurrido dentro de la vivienda, las circunstancias de las heridas y los movimientos de Riveros después del crimen serán algunos de los puntos centrales que deberán ser esclarecidos durante la investigación.