La persecución
Matías Exequiel Marín, ex pareja de Gemma y principal sospechoso del crimen, conducía un Volkswagen Gol blanco cuando apareció en el trayecto de la mujer. Al advertir su presencia, ella intentó escapar a bordo de la moto. No era la primera vez que tenía miedo de él: el día anterior lo había denunciado y sobre él pesaba una restricción de acercamiento vigente.
Pero Marín la persiguió. La siguió hasta las inmediaciones de una planta eléctrica ubicada sobre la zona de La Costanera. Ahí, según sostiene la Fiscalía, aceleró el automóvil y le cerró el paso deliberadamente. Gemma perdió el control de la moto y cayó sobre la banquina.
Cuando Gemma estaba en el suelo, Marín bajó del vehículo y la atacó con un elemento cortopunzante. La herida que le provocó fue en el cuello y era incompatible con la vida. El fiscal Grassi confirmó que la mujer falleció en el lugar, sin posibilidad de ser trasladada con vida a un hospital.
El testigo que quedó frente al arma
Uno de los testimonios más impactantes del expediente es el del agente penitenciario Rubén Ponce, que pasó por el lugar mientras el ataque se desarrollaba. Al ver un automóvil y una motocicleta detenidos sobre la banquina, creyó inicialmente que se trataba de un accidente de tránsito común. Bajó a ver qué ocurría y, al no encontrar a nadie junto a los vehículos, iluminó la zona con una linterna.
Fue entonces cuando encontró a Gemma tendida en el suelo. Todavía estaba consciente. Levantaba una mano y pedía ayuda desesperadamente.
En ese momento, el agresor advirtió la presencia de Ponce y lo apuntó con un arma de fuego. El agente buscó refugio inmediatamente detrás del automóvil. Instantes después pasó otra motocicleta y Ponce le gritó al conductor que se cubriera porque el atacante estaba armado. Ambos permanecieron ocultos hasta que Marín decidió abandonar la escena y huir a pie, dejando el Volkswagen Gol a pocos metros de la víctima.
Cuando se acercaron hasta donde estaba Gemma, la mujer presentaba una profunda herida en el cuello y perdía una cantidad de sangre que hacía imposible cualquier intervención. Murió en el lugar.
La búsqueda que no para
Desde ese momento, la Policía de San Juan desplegó un operativo de gran magnitud para dar con Marín: drones, efectivos a pie, personal de la Policía Montada y allanamientos simultáneos en viviendas donde podría intentar ocultarse. La Fiscalía advirtió además que cualquier persona que le brinde refugio o facilite su fuga podrá ser investigada por el delito de encubrimiento.
Al cierre de esta nota, Matías Exequiel Marín continuaba prófugo. Gemma Álvarez, que salió a trabajar un jueves por la mañana, no volvió. Su hija de 11 años quedó sin madre.