Según la reconstrucción realizada por los investigadores, Marín la persiguió, la motociclista cayó al pavimento y fue atacada con un arma blanca. Las heridas cortopunzantes que le provocó fueron la causa de su muerte, según determinó el informe preliminar del médico legista. En ese momento, un trabajador de un centro de salud que pasaba por la zona advirtió lo que ocurría e intentó auxiliarla. El agresor también lo atacó antes de escapar.
Marín abandonó el Volkswagen Gol Trend en el lugar y huyó a pie hacia una zona de descampados. Un efectivo del Servicio Penitenciario que presenció parte de la secuencia declaró haber visto al sospechoso escapar, testimonio que ya forma parte del expediente. El vehículo utilizado en el ataque no estaría registrado a su nombre, lo que también es parte de la investigación.
Lo que más golpeó a quienes la conocían llegó horas después del crimen, cuando sus amigas comenzaron a compartir en redes sociales una imagen de Gemma sosteniendo un cartel con la leyenda "Ni una menos". La foto fue tomada en una marcha, en uno de esos momentos en que las mujeres salen a la calle para pedir que no las maten.
También se viralizó otra foto, esta sacada por la propia Gemma en el puente sobre avenida Ignacio de la Roza, frente al Centro Cívico. En ella aparece junto a Marín y la hija de ambos, que hoy tiene 11 años. Los tres sonrientes. La misma niña que hoy no tiene madre.
Una denuncia que llegó tarde
La investigación reveló un dato que agrava aún más la tragedia: sobre Marín pesaba una restricción de acercamiento vigente al momento del crimen, producto de una denuncia previa de Álvarez por violencia de género. El miércoles, apenas 24 horas antes de ser asesinada, Gemma volvió a denunciarlo. La pareja llevaba aproximadamente dos meses separada.
La causa está a cargo del fiscal Nicolás Schiattino, de la UFI Delitos Especiales, con la colaboración del fiscal Iván Grassi. El operativo para dar con el paradero de Marín incluye rastrillajes, allanamientos y controles en distintos puntos de la provincia. Al cierre de esta nota, el sospechoso continuaba prófugo.
Gemma Giselle Álvarez tenía toda la vida por delante. Había denunciado. Había pedido protección. Y el sistema no pudo protegerla.