Todo ocurrió en el asentamiento Pedro Echagüe, en Santa Lucía. Una vecina que había salido de su domicilio se topó con que le habían robado una heladera, una garrafa, varias prendas de vestir, un calefón eléctrico, un televisor de 29¨, un tacho azul de 200 litros y dos bicicletas de niños.
La damnificada llamó al 911 y el personal policial y se percató que parte del botín estaba en la casa de su vecino. Los uniformados hallaron las bicicletas y Rodríguez terminó confesando que la otra parte de lo sustraído estaba en la vivienda de su padre, a pocos metros del lugar.