A partir de la denuncia, se inició una investigación formal de los hechos. No obstante, por las calificaciones del caso, el delito investigado resulta excarcelable. Debido a esto, la denunciante manifestó tener un profundo temor respecto a su seguridad personal, argumentando la marcada influencia y la cantidad de contactos políticos y públicos con los que cuenta el agresor en la provincia.
Como parte de las primeras medidas judiciales y de protección, la Justicia ordenó un operativo en el domicilio de Vallejos. En el lugar, las fuerzas de seguridad secuestraron más de cinco armas de fuego, además de rifles de aire comprimido, elementos que agravaron las sospechas en torno al contexto de violencia.
Antecedente violento en el ámbito público
Este no es el primer escándalo que protagoniza el dirigente de Juntos por el Cambio en San Juan. Vallejos ya había sido el centro de una denuncia policial en la Seccional Tercera del distrito de Trinidad luego de provocar una violenta escena en las instalaciones del Instituto de Traumatología. En aquella oportunidad, el político reaccionó con furia tras considerar que no se priorizaba la atención médica de su hijo de 24 años, quien había sufrido una lesión en una pierna al caer de un caballo en Niquivil.
Durante ese episodio, el recepcionista de la clínica relató que Vallejos llegó sumamente exaltado y, al consultarle por la obra social, comenzó a insultarlo de forma agresiva. El ataque incluyó reiterados golpes de puño contra el blindex del mostrador y el propio empleado denunció haber recibido un golpe en la espalda por parte del dirigente, secuencia que quedó registrada en las filmaciones de seguridad presentadas por el gerente médico de la institución ante la Policía.