La condena no quedó limitada al episodio que tomó estado público esta semana. La Justicia también unificó una denuncia anterior que involucraba al mismo acusado y que presentaba un mecanismo similar de amenazas y pedidos de dinero.
El episodio que desencadenó la investigación ocurrió durante la madrugada del 6 de agosto. La víctima, identificada en el expediente como “F.”, había establecido contacto con Silva a través de Grindr y posteriormente ambos continuaron la conversación por WhatsApp.
El encuentro se concretó en la vivienda del acusado, en Rawson. Según quedó establecido en la investigación, después de unos minutos de conversación, Silva cerró la puerta con llave y le impidió salir.
La situación tomó entonces un giro violento. El joven le habría exigido dinero para dejarlo salir y lo amenazó con hacer públicas las conversaciones privadas que habían mantenido.
Ante esa situación, F. terminó realizando una primera transferencia de $70.000 a una cuenta perteneciente a una tercera persona. Recién después de recibir el dinero, el acusado habría permitido que abandonara la vivienda.
Pero el episodio no terminó allí. De acuerdo con las pruebas incorporadas al expediente, Silva volvió a comunicarse con F. horas después y le exigió nuevas sumas de dinero.
La amenaza apuntaba directamente a exponer públicamente su intimidad. Primero fueron $150.000 y luego otros $40.000, con lo que el total obtenido llegó a $260.000. Los chats, capturas de pantalla y registros de las transferencias fueron parte de la evidencia analizada durante la investigación.
La condena estableció que el hecho no se trató solamente de un pedido de dinero, sino de una secuencia que incluyó el encierro de la víctima y posteriores amenazas para obtener nuevas transferencias.
Una denuncia anterior terminó dentro de la misma causa
Durante el avance de la investigación, la Fiscalía detectó que Silva ya había sido denunciado por otro episodio de características similares.
La denuncia había sido presentada el 21 de mayo por otra persona, identificada como “M.N.”. Según surge del expediente, también había existido un contacto previo y posteriormente comenzaron las amenazas para conseguir dinero a cambio de no divulgar información relacionada con su vida privada.
En ese caso, la víctima había transferido primero $40.000 y luego otros $60.000. La situación continuó con nuevas amenazas y advertencias de publicar información en redes sociales. El entrecruzamiento de ambos expedientes permitió a la Fiscalía incorporar ese antecedente a la investigación que terminó con la condena.
Tres años de prisión, pero no irá a la cárcel
Por los hechos atribuidos, Silva recibió una pena de tres años de prisión de cumplimiento condicional. Esto significa que recuperará su libertad, aunque deberá cumplir una serie de reglas de conducta. Si incumple esas condiciones o comete un nuevo delito, la pena podría convertirse en efectiva.
La condena fue acordada entre la defensa y el Ministerio Público Fiscal mediante un juicio abreviado, a partir de la evidencia reunida durante la investigación.
El caso, que comenzó con una cita pactada mediante una aplicación, terminó así con una resolución judicial que sumó dos episodios de chantaje y estableció responsabilidad penal por el encierro de una de las víctimas.