A simple vista, los hombres pudieron notar que la joven ya estaba muerta. Su cara había sido desfigurada a golpes. Además, tenía manchas de sangre en sus manos y a pocos metros de su cuerpo había una mochila con carpetas y útiles escolares.
Al mismo tiempo, los padres de Lucía se presentaban espontáneamente en la comisaría preocupados porque no podían ubicar a su hija. Según detalló entonces la mamá, la joven había salido al mediodía de su casa para ir al colegio Padre Loyacomo, ubicado en Ruta 60, y tendría que haber llegado a su casa poco después de las 18 como lo hacía habitualmente, pero no volvió.
Tras el llamado a la línea de emergencia, las coincidencias encendieron la luz de alerta y poco después los padres de Lucía confirmaron la sospecha: era ella. Ahora, los investigadores buscan determinar si, además, la adolescente fue abusada sexualmente antes del crimen.
La zona donde se encontró el cuerpo de la víctima fue precintada para preservar la escena y las posibles evidencias que ayuden a reconstruir lo que ocurrió con ella y dar a su vez con el o los autores del hecho.
La causa quedó a cargo del fiscal de Homicidios, Carlos Torres, quien entre sus primeras medidas dispuso que en las próximas horas se realice la autopsia y activó el protocolo de femicidio.