Pero la convocatoria amplia para debatir un pacto al menos de no agresión y de "bajar un cambio" en la grieta, tal como lo definió el ministro del Interior, Wado De Pedro -el hombre indicado por Cristina Kirchner para llamar al diálogo con referentes de la oposición- quedó en duda en las últimas horas ante la profundización de cruces entre el oficialismo y la oposición, en el Senado, en la cámara de Diputados y desde la propia Casa Rosada apuntaron contra los principales dirigentes del PRO que salieron a rechazar el llamado al diálogo del Gobierno, entre ellos, la presidenta del PRO, Patricia Bullrich.
Según indicó el ministro del Interior el miércoles en diálogo con empresarios, desde el Gobierno nacional se viene trabajando en una convocatoria amplia "con el convencimiento de que es necesario abordar el tema de la intolerancia política en la sociedad".
Este jueves, Cerruti avanzó un paso más al señalar en conferencia de prensa en Casa Rosada, que "hace falta un nuevo pacto democrático" pero reconoció que pese al llamado de De Pedro y del presidente, "no hay una mesa de trabajo" convocada para sentarse a dialogar.
Hasta Oscar Parrilli (senador y habitual vocero de Cristina Kirchner) se pronunció en ese sentido: "Tenemos que lograr resolver nuestras diferencias en paz y dentro de la democracia".
Según fuentes oficiales, De Pedro se transformó en el dirigente que con aval del presidente y de Cristina Kirchner, está tratando de ordenar un principio de diálogo que empezó esta semana con llamadas telefónicas y charlas informales con referentes de la opositora juntos por el Cambio. Pero tiene la orden de "aislar" a los dirigentes que fomenten "discursos de odio".