Si el celular ya está conectado al cable en ese momento, puede quedar expuesto a pequeñas fluctuaciones de tensión o microdescargas que, aunque generalmente son imperceptibles, podrían contribuir al desgaste de los componentes con el paso del tiempo. Por eso, el procedimiento ideal sería:
- Conectar el cargador a la toma de corriente.
- Verificar que el cable esté correctamente conectado al adaptador.
- Enchufar el cable al teléfono.
Al finalizar la carga, se recomienda realizar el proceso inverso. Es decir, primero retirar el cable del celular y luego desenchufar el cargador de la pared. Lo recomendable es usar la batería hasta el final y luego volver con el mismo procedimiento una y otra vez.
Los errores más comunes al cargar el celular
¿Dónde no se debería cargar el celular?
Además de cuidar las formas en las que se carga el celular, un detalle que muchas personas pasan por alto es el lugar donde se coloca el celular para cargarlo. Los especialistas recomiendan evitar superficies húmedas o cercanas al agua, como baños o cocinas, debido al riesgo eléctrico que esto implica.
Tampoco es aconsejable colocarlo sobre materiales inflamables, como mantas, almohadas o plásticos que dificulten la disipación del calor. El suelo tampoco suele ser una buena opción, ya que el puerto de carga puede acumular polvo, suciedad o pequeñas partículas que afecten su funcionamiento.
Se recomienda apoyar el celular sobre una superficie firme, seca y ventilada. Una mesa de madera, un escritorio o una mesita de luz suelen ser las opciones más adecuadas, ya que permiten que el calor se disipe correctamente durante la carga.