Según distintas fuentes de la cadena de la carne, las restricciones bajo las cuales funcionará el nuevo esquema durante las próximas semanas se basa en cuotas, con porcentajes que surgirían según lo exportado por los frigoríficos durante el año pasado. Tampoco se podrían comercializar los cortes “preferenciales“ para el mercado interno y una vez que empiece a rodar el nuevo mecanismo, se evaluarán resultados a corto plazo.
Para la industria exportadora, que asistió a las negociaciones con el Gobierno, lo planteado sería el mejor acuerdo posible ya que el gobierno tiene más interés en resolver el caos inflacionario que en mantener las exportaciones de carne.
Sin embargo, lo que la industria podría aceptar como un “entendimiento”, para el sector primario lejos esta de serlo. Jorge Chemes, Presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, aseguró que no fueron consultados en ningún momento para discutir el tema del cierre de las exportaciones. “Nunca se nos pidió una opinión; Obviamente el Gobierno no tiene la obligación de hacerlo pero creo que la representatividad y el conocimiento que tenemos nos permite al menos opinar sobre esta medida, ya que hay muchos funcionarios que provocan que el presidente cometa errores”.
Las críticas por el cierre de las exportaciones llegaron durante los últimos 30 días desde todos los eslabones de la cadena e incluso desde otros sectores productivos. Ricardo Buryaile, Diputado Nacional por Formosa y Eministro de Agroindustria aseguró que con las actuales decisiones, “el gobierno comete el mismo error que en 2006, cuando se suspendieron las ventas de carne al exterior. Pese a tener cupos, durante todo el plazo que hubo restricciones, la carne aumento 1200% y la inflación en ese mismo período fue de 700%, por lo tanto ese esquema no funciona. Nos estamos pegando un tiro en el pie”.
Durante esos años, toda la cadena de la carne se resintió pero los mayores perjudicados fueron los productores, que debieron liquidar sus rodeos ante la falta de incentivos y también los consumidores, porque el precio se mantuvo elevado. Según Chemes, “el aumento de la carne hay que atribuírselo a la inflación galopante que tenemos y a la carga impositiva que tiene la carne en el mostrador”.
Los frigoríficos representan a la industria, pero los productores son el eslabón primario de la cadena y nunca estuvieron sentados en la mesa de negociación a pesar de haber pedido audiencias a varios funcionarios, incluido el propio Alberto Fernández. En este sentido, Chemes destacó que “el Gobierno no entiende que tiene que hablar con los dueños de la materia prima, pero a nosotros no nos llaman por razones ideológicas”.
Si algo queda claro es que en el nuevo esquema habrá restricciones y eso va a generar un nuevo enfrentamiento con el campo. El Presidente de CRA, entidad que integra la Mesa de Enlace, confirmó que “si no se restablecen las exportaciones al mismo estado en que estaban el día anterior a la suspensión, va a haber una respuesta del campo. Aún no se qué tipo de medida, pero nos vamos a manifestar y no nos vamos a quedar con los brazos cruzados ante semejante embate desde el Gobierno”.