Según figura en el registro, el departamento antes había sido propiedad del exfutbolista Hugo Alberto Morales. La adquisición de la propiedad en el barrio porteño quedó bajo la lupa de la Justicia ya que no fue el único movimiento inmobiliario del jefe de Gabinete durante noviembre de 2025 cuando sus ingresos apenas superaban los 3 millones de pesos.
Ese mismo mes, Adorni compró una casa en el country Indio Cuá Golf Club, ubicado en Exaltación de la Cruz. Cabe destacar que esa vivienda figura a nombre de su esposa, Julieta Bettina Angeletti, quién también se vio afectada por las denuncias alrededor del vocero luego de su viaje a Nueva York a bordo del avión presidencial.
En su última declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción (OA), Adorni no informó la venta de su anterior inmueble en Parque Chacabuco, el único que poseía hasta desembarcar en la Casa Rosada de la mano de Javier Milei, lo que generó sospechas sobre la evolución de su patrimonio desde que llegó a la función pública.
Frente a estas serias inconsistencias el fiscal federal Gerardo Pollicita solicitó al juez Ariel Lijo una serie de medidas de prueba en la causa que investiga al hombre clave de la mesa chica del presidente Milei por supuesto enriquecimiento ilícito. Entre los medidas solicitadas figuran oficios a registros de la propiedad, vehículos y movimientos financieros, con el objetivo de detectar activos que no hayan sido declarados por Adorni o su esposa.
La fiscalía justificó el pedido ya que entiende que hay "motivos suficientes para avanzar en la causa y esclarecer la conformación patrimonial”.
Manuel Adorni y sus prestamistas
Beatriz Viegas, jubilada de 72 años, atendió a través del portero eléctrico en su departamento del barrio porteño de Flores al diario La Nación. Viegas figura como una de las mujeres que le vendieron a Adorni el departamento de Caballito y que además, le prestó 100 mil dólares para que el Jefe de Gabinete pueda concretar la operación. Según consignó ese medio "la primera pregunta la sorprende. La segunda la hace cortar la comunicación".
Y reprodujo el muy breve diálogo:
"-¿Usted conoce a Manuel Adorni?
-No, la verdad que no.
-¿Alguna vez le cedió dinero en forma de hipoteca?
-Ay, no, no, no. Gracias".
La otra mitad de la supuesta hipoteca aparece asignada a Claudia Sbabo, de 64 años y que aparece en registros públicos como empleada de una editorial y que le habría prestado otros 100 mil dólares a Adorni.
Adorni sumó esta propiedad sin haberse desprendido de la vivienda donde residía antes de entrar al Gobierno, sobre la avenida Asamblea, en el barrio de Parque Chacabuco, según consta también en el Registro de la Propiedad.
Viegas y Sbabo habían anotado en mayo de 2025 el condominio con el que le compraron la propiedad a Hugo Alberto Morales, el primer dueño. Ellas declararon la adquisición en 200 mil dólares. Y la venta, seis meses después, quedo registrada a un precio 15% más alto.
Las prestamistas registradas en la escritura son dos mujeres que tienen o tuvieron actividad económica en distintos sectores. Una de ellas estuvo ligada a la construcción. Viegas, viuda y de 72 años, fue una de las socias de la empresa Nazca Gold SRL, según documentos del 2017. Dicha composición societaria, en conjunto con otras personas, decía “plazo: 7 años”. La fecha de esa documentación es 17 de agosto de 2017. Es decir, su vigencia se prolongaría hasta el 2024.
Esta compañía declaró entre sus objetos “ejecutar toda clase de obras públicas y privadas, quedando incluidas todas las actividades de mantenimiento, construcción, reciclaje, remodelación, reparación de infraestructura, señalización, montaje”. La sociedad también incluyó actividades inmobiliarias dentro de su objeto, tales como “compra, venta, permuta, hipoteca”. El Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires consigna también dos operaciones en las que Viegas transfirió la habilitación de sendos “hoteles sin servicio de comida”, en los barrios de Flores y de Almagro.
Sbabo, de 64 años, no registra actividad empresarial. Figura a su nombre una relación de dependencia con una editorial y está afiliada al PAMI. Está casada y su esposo aparece en registros públicos como el vendedor, 15 años atrás, de un taller mecánico en Villa Lugano del que fue dueño junto con un familiar.