El astro argentino publicó en redes una serie de fotos celebrando el camino recorrido desde su primera Copa del Mundo, la del 2006, hasta esta de 2026 que está a punto de comenzar. Un hilo de imágenes donde se ha reservado un lugar especial para el otro gran ídolo del fútbol argentino: Diego Armando Maradona.
Messi concluyó el post con imágenes recientes que evidencian la evolución y la madurez de aquel extremo eléctrico e inalcanzable en el mago y fino estilista que es el 10 a día de hoy. Y es que reinventarse es el gran atributo del rosarino en estos últimos años. Adaptar su fútbol y sus virtudes a un momento diferente y así mantenerse como uno de los mejores del mundo.
José Néstor Pekerman no iba a repetir el error. Después de haber forjado a una generación dorada en las juveniles argentinas, el técnico había asumido la conducción de la mayor como la continuidad natural de un proceso exitoso: campeón mundial juvenil en Catar 1995, Malasia 1997 y Argentina 2001, no había nadie que conociera más a los integrantes de la nueva camada.
La Albiceleste había aterrizado en Alemania con sus sueños habituales, después de una gran Eliminatoria en la que había finalizado como líder junto a Brasil y con Pekerman, hasta entonces coordinador de selecciones nacionales, como entrenador tras la renuncia de Marcelo Bielsa. La formación estaba consolidada y en las tribunas se ovacionaba al “equipo de José” pero la irrupción de Lionel Messi en el Barcelona lo convirtió en una presencia inevitable. Campeón de España y de Europa como prospecto al lado de la figura estelar de Ronaldinho, la 'Pulga' se ganó su lugar en la nómina de 23.
Pekerman, quien había orquestado su estreno ante Paraguay en las juveniles y lo había hecho debutar en el primer equipo en un amistoso ante Hungría, sentó a la estrella emergente y le anticipó su rol mundialista: “Con vos no va a pasar lo que pasó con Diego, que a la misma edad no pudo ir en el '78”, le dijo.
"Lo único malo que te tengo que decir es que el equipo, en cuanto a titularidad, está muy bien conformado. Aprovechá todo esto, pero para integrarte, para ver todo lo que te va a pasar. Están las grandes figuras de Argentina, que tienen ya gran experiencia, vas a estar con ellos, viví todos los momentos. Vos vas a ser el mejor jugador del mundo, yo vislumbro eso -le anticipó-. Pero este Mundial todavía no va a ser el tuyo. Ojalá te demos los máximos minutos que te podemos dar para que disfrutes ya de adentro lo que es un Mundial. Pero no estamos seguros de cuántos van a ser. Tu Mundial es el de Sudáfrica.
Messi, con 18 años, se unió entonces a la concentración de un plantel plagado de estrellas como Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Maxi Rodríguez, Javier Saviola, Hernán Crespo, Carlos Tevez y Rodrigo Palacio. La diez era propiedad de Román, por entonces epicentro de un Villarreal histórico. Sin continuidad por un desgarro muscular que lo mantuvo al margen de las canchas durante dos meses, se había perdido la final de la Champions League ante el Arsenal: "Estoy bien de la lesión. Estoy contento por lo que conseguimos, pero en el momento me dio mucha bronca no poder jugar. Festejé más en Barcelona que en París", confesó ante los medios de su país.
Messi y sus seguidores
Esa foto color esperanza es la que cerró la galería que en la tarde argentina del sábado Leo decidió compartir al mundo en su red social Instagram, la que cuenta nada menos que con 506 millones de seguidores.
Y no hace más que reflejar el estado de ánimo del mejor jugador del mundo en la previa de lo que, se supone, será su última cita mundialista. El martes ante Argelia se cumplen 20 años exactos de su debut ante Serbia y Montenegro. Después de haber conseguido todo, tras sufrirlo todo también, Lionel Messi mostró al planeta entero como está hoy: afilado.