Impulsado por la ventaja temprana, Marruecos dominó gran parte de la primera mitad. Con Ayyoub Bouaddi como eje en el mediocampo y las constantes apariciones de Brahim Díaz, Neil El Aynaoui y Azzedine Ounahi, el conjunto africano controló la pelota y generó varias situaciones para ampliar la diferencia.
Escocia, que había llegado como líder tras vencer a Haití en su debut, sufrió durante gran parte del encuentro. Recién sobre el cierre del primer tiempo logró inquietar tímidamente a la defensa marroquí, aunque sin poner en riesgo el arco defendido por Yassine Bounou.
En el complemento, los europeos mostraron otra actitud. Steve Clarke movió el banco y encontró respuestas en sus variantes. John McGinn y Scott McTominay lideraron la reacción de una Escocia que adelantó sus líneas y comenzó a acercarse con mayor frecuencia al área rival.
Las polémicas también estuvieron presentes. Los escoceses reclamaron dos posibles penales sobre McGinn y McTominay, pero ni el árbitro uzbeko Ilgiz Tantashev ni el VAR consideraron que existieran infracciones sancionables.
Pese al empuje final de la "Tartan Army", Marruecos resistió con orden y también tuvo oportunidades para liquidarlo de contraataque. Incluso en tiempo agregado, Amaimouni estuvo cerca del segundo, aunque su remate pasó muy cerca del poste.
Con este resultado, Marruecos alcanzó los 4 puntos y quedó como líder provisional del Grupo C, mientras que Escocia deberá jugarse gran parte de sus chances de clasificación en la última fecha frente a Brasil.
El equipo africano confirmó una vez más que está dispuesto a ser protagonista en esta Copa del Mundo. Con solidez, intensidad y un gol relámpago que ya quedó en la historia del torneo, dio un paso enorme hacia la clasificación.