Pagani, docente e investigadora de Conicet y de la UNC, había muerto como producto de quemaduras tras el incendio y el vuelco del Renault Sandero el 14 de junio pasado sobre la ruta E-53, en la que iba como acompañante, con Gasparutti como conductor.
El suceso se registró alrededor de las 21, a la altura del kilómetro 8 de la ruta provincial, en una zona rural próxima a un canal hídrico y a una alcantarilla.
Según pudo probar la investigación, esa noche tenían prevista una celebración: 15 años de estar en Córdoba, luego de conocerse mientras se formaban en sus respectivas carreras en Buenos Aires.
Gasparutti y Pagani estaban casados y tenían un hijo en común, de 10 años.
Ambos eran docentes e investigadores. Ella era una destacada especialista en Ciencias Sociales con una vasta trayectoria académica. Contaba con posgrados internacionales y se desempeñaba como investigadora universitaria y profesora. Su formación incluía un título en Letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA), un magíster en Gestión Cultural Internacional en la Università di Genova (Italia) y otro en Comunicación y Cultura Contemporánea en el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
La mujer era docente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y ocupaba un rol clave en la Facultad de Ciencias Sociales donde trabajaba en la Prosecretaría de Relaciones Internacionales y en la Secretaría de Asuntos Estudiantiles.
Gasparutti es director de la carrera de Nutrición en la Universidad Empresarial Siglo 21, en la sede de Córdoba. Allí dicta las cátedras de Bromatología, Tecnología Alimentaria y Saneamiento Ambiental. Es licenciado en Nutrición, Especialista en Higiene y Seguridad y Magíster en Ciencia y Tecnología de los Alimentos. Se desempeña también como asesor para diversas industrias del sector.
El siniestro que luego dio un giro dramático
La Policía encontró el auto sobre la banquina oeste con severos daños provocados por el fuego, principalmente en el habitáculo. Y la escena se completaba con Gasparutti fuera del vehículo, con Pagani herida, con signos de graves quemaduras.
La mujer fue asistida por personal de emergencias y trasladada al Instituto del Quemado de Córdoba, donde permaneció internada en estado crítico, con lesiones que le cubrían más de un 65% de su cuerpo, hasta su fallecimiento, ocurrido el 17 de junio
La hipótesis inicial y el avance de la investigación
En una primera etapa de la causa, los investigadores trabajaron sobre la versión aportada por el propio Gasparutti, quien sostuvo que el incendio podría haberse iniciado mientras su esposa recargaba y a la vez usaba un teléfono celular dentro del automóvil.
Sin embargo, esto fue descartado por los peritajes realizados por el personal especializado de Bomberos, que no encontraron ese teléfono, ningún rastro de cables de carga y sí, en cambio, rastros de la presencia de algún combustible, en particular en el habitáculo del acompañante.
Descartado el relato de Gasparutti, la investigación avanzó con el análisis de las comunicaciones.
Sin ofrecer demasiados detalles, en las conversaciones que quedaron documentadas en la causa surgiría el presunto móvil del femicidio, que para la fiscalía fue un hecho premeditado y cometido con alevosía, puesto que la mujer no habría estado conciente -sedada con alguna droga- antes de ser rociada con combustible y caer junto al conductor en el fraguado accidente.
Por ese motivo, Gasparutti quedó formalmente imputado por homicidio calificado por el vínculo, una figura penal que contempla las penas más severas previstas por el Código Penal: prisión perpetua.