Leo bajaba del micro y se caminaba para entrar al hotel en el que se encuentra concentrado con la Selección cuando se dio cuenta de que un brasileño de apenas 12 años hacía hasta lo imposible para alcanzarlo y poder sacarse una foto. El pequeño, de hecho, saltó las vallas de seguridad y fue directo a su encuentro. Sin embargo, los encargados de la seguridad lo frenaron.
Fue en ese momento que Messi, lejos de seguir rumbo hacia la entrada principal del hotel, se detuvo y les pidió a los de seguridad que le permitieran al nene quedarse un momento. El chico, sin poder creerlo, sacó su teléfono y rápidamente se tomó una selfie con su ídolo. Se trató de un gesto muy bonito, que Leo suele tener con los más pequeños. Es una forma de reconocer todo el afecto que tienen por él.
Tras la foto, Messi siguió su camino y el chico fue acompañado por los encargados de seguridad hacia las vallas, donde lo esperaba su familia. Sin dudas, un momento que nunca olvidará.