Martínez reconoció que toda la ilusión está puesta en el domingo, aunque evitó proyectarse más allá del partido. "Primero hay que ganar. No pienso más allá de eso. Hay que disfrutar este momento porque nos va a quedar para toda la vida", sostuvo.
El arquero reveló que atravesó buena parte del Mundial con una lesión en una mano y que incluso los médicos le recomendaron una operación que lo hubiese marginado de la fase de grupos. Finalmente decidió seguir jugando y aseguró que recién después de los octavos de final pudo volver a entrenarse con normalidad.
Hoy afirma sentirse mucho mejor físicamente y considera que está disfrutando este Mundial incluso más que el de Qatar 2022. A diferencia de lo ocurrido en la anterior Copa del Mundo, donde fue determinante en varias definiciones por penales, el arquero aseguró que no busca el reconocimiento individual.
Explicó que su mayor satisfacción pasa por la confianza que le brindan sus compañeros y el cuerpo técnico, incluso por encima de cualquier premio personal. También destacó que, si la final no lo tiene como figura y Argentina consigue el título, lo celebrará exactamente de la misma manera.
Martínez calificó a España como una de las mejores selecciones del torneo y resaltó el trabajo colectivo del equipo dirigido por Luis de la Fuente. Consideró que la final enfrentará a dos equipos con grandes recursos futbolísticos y expresó su deseo de que sea un partido que quede en la historia por el nivel de juego.
El sueño de otra estrella
El arquero también confesó que ya imagina una nueva consagración con la Selección y reconoció que ganar dos Mundiales consecutivos sería algo difícil de explicar con palabras.
Mientras Argentina ultima detalles para la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el mensaje del plantel vuelve a ser el mismo que durante todo el ciclo Scaloni: mantener la calma, confiar en el grupo y disfrutar la oportunidad de volver a jugar por la gloria.