Las comunicaciones con los controladores aéreos, registradas por LiveATC.net, permitieron reconstruir los minutos previos al impacto. Los pilotos habían advertido sobre la acumulación de hielo en el avión y las turbulencias que afectaban el vuelo.
“Tenemos hielo ligero y transparente que es manejable y turbulencia moderada”, informó uno de los pilotos.
Sin embargo, la situación se agravó rápidamente. La tripulación detectó precipitaciones y solicitó autorización para ascender en busca de mejores condiciones meteorológicas.
Poco después, el avión comenzó a perder altura de manera abrupta y los pilotos declararon una emergencia.
“Nos vamos a estrellar”: los últimos segundos antes del accidente
“Estamos descendiendo a 8000 —emergencia, emergencia—, estamos descendiendo a 10.000 pies por minuto”, alertó uno de los pilotos a los controladores aéreos.
La velocidad de descenso continuó aumentando y la tripulación advirtió que la aeronave se encontraba en una situación crítica.
“Estamos en una situación de exceso de velocidad, descendiendo a 20.000 pies por minuto”, comunicó el piloto.
Los registros muestran que el avión entró en una caída prácticamente vertical, mientras sus ocupantes intentaban recuperar el control.
En medio de esa secuencia, uno de los tripulantes pronunció las palabras que anticiparon el desenlace: “Nos vamos a estrellar. Se nos acaba el tiempo”.
Según los datos preliminares de seguimiento del vuelo, la velocidad de descenso llegó a superar los 30.000 pies por minuto antes de que se perdiera la señal.
Segundos después, la aeronave impactó contra el suelo y provocó una enorme bola de fuego.
Cómo fue el accidente en Florida y qué investigan las autoridades
El avión era un Learjet 60 que había partido del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, y tenía como destino las Bahamas.
El accidente ocurrió alrededor de las 12.50 del domingo en una zona residencial del condado de Palm Beach, cerca del vecindario de Cresthaven.
La aeronave había alcanzado los 35.000 pies de altura cuando la tripulación reportó turbulencias, formación de hielo y precipitaciones. Los pilotos solicitaron ascender otros 2.000 pies, pero poco después comenzó el descenso descontrolado.
Las nueve personas que viajaban a bordo murieron, según confirmaron las autoridades estadounidenses.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, describió la violencia del impacto durante una declaración ante la prensa.
“Fue un choque de avión cataclísmico”, afirmó. Y agregó: “Parecía un misil cayendo y dejó un gran cráter al costado del camino”.
El impacto también obligó a evacuar a cientos de residentes de la zona. Las primeras informaciones oficiales indicaron que no se habían registrado víctimas entre las personas que estaban en tierra.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos quedó a cargo de la investigación, con la colaboración de la Administración Federal de Aviación.
Leé también: Elecciones en EE.UU.: Trump advirtió que se convertirá en el “señor Veto” si los demócratas ganan el Congreso
Los investigadores deberán determinar qué provocó la pérdida de control del avión y si las condiciones meteorológicas tuvieron alguna incidencia en el accidente.
Por el momento, la causa de la caída no fue establecida oficialmente.