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Guerra en Medio Oriente: el FMI advirtió sobre los costos económicos

El organismo multilateral de financiamiento emitió un informe donde analiza los costos económicos del presente belicista.

En los países donde hay guerra, la actividad económica cae drásticamente: una media del 3% al inicio y hasta un 7% acumulado en cinco años. Estas pérdidas suelen superar a las provocadas por las crisis financieras o desastres naturales. Así lo señala un documento del Blog del Fondo Monetario Internacional, titulado "Las guerras imponen costos económicos duraderos, mientras que un mayor gasto en defensa implica decisiones difíciles".

El aumento del gasto en defensa exige decisiones fiscales difíciles para evitar vulnerabilidades, mientras que la recuperación posbélica depende de políticas que reduzcan la incertidumbre, reconstruyan el capital y ayuden a los desplazados a volver a sus hogares sostienen los autores del estudio, Hippolyte Balima, Andresa Lagerborg y Evgenia Weaver.

El documento dado a conocer este miércoles en Washington forma parte del informe Perspectivas Económicas Mundiales (World Economic Outlook) que elabora el Fondo. En esta entrega, el organismo analiza el impacto de los conflictos actuales y el aumento del gasto militar global.

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Conflictos

El FMI destaca que la guerra vuelve a definir el panorama mundial. Tras décadas de calma relativa que siguieron a la Guerra Fría, el número de conflictos activos ha aumentado a niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial. Y, advierte, esto está llevando a muchos gobiernos a gastar más en defensa.

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Así, el número de conflictos y el índice de amenazas geopolíticas han subido drásticamente desde 2006, alcanzando niveles similares a los de la posguerra. En este contexto, la proporción de países que destinan más del 2% de su PBI al gasto militar ha comenzado a repuntar tras años de caída constante.

El análisis de 164 países muestra que los auges en el gasto de defensa suelen durar tres años y aumentan el gasto en 2,7 puntos porcentuales del PBI. Aunque esto puede impulsar la demanda a corto plazo, obliga a elegir cómo financiarlo. Así, se calcula que aumenta la deuda pública en unos 7 puntos porcentuales en tres años, reduce el consumo privado y suele hacerse a expensas del gasto en protección social, salud y educación.

FUENTE: Ámbito

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