"El diagnóstico oportuno aumenta las posibilidades de cura.
Durante los dos primeros años de vida consulta mensualmente a tu pediatra de cabecera y con el oftalmólogo durante el primer año.
No podemos hablar de prevención, pero si podemos decirte que estés atento a los siguientes síntomas: dolores persistentes de huesoso y abdomen, fiebre sin causa por más de una semana, moretones y sangrado de nariz y encías, picazón en el cuerpo sin lesiones en la piel, cansancio fácil, palidez y anemia súbita, dolor de cabeza y vómito por la mañana, entre otros.
A pesar de la enfermedad el niño debe seguir siendo niño porque nadie es tan fuerte como para hacerlo solo ni tan débil como para no hacerlo".
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