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La larga espera de la Celda de San Martín para ser Patrimonio Nacional

En el lugar, el Libertador vivió unos días y organizó el ejercito que cruzó a Chile. Diarios nacionales muestran esta deuda con el Padre de la Patria.

En julio de 1815, el Gobernador Intendente de Cuyo, Don José de San Martín, escuchó rumores sobre un posible ataque a la capital de San Juan -que no contaba con un ejército para organizar ningún tipo de defensa. Por esos momentos tenía residencia en la ciudad de Mendoza y no dudó en ir directamente a donde se lo necesitaba. Enterados de su inminente llegada, los frailes de la orden de Santo Domingo -con quienes lo unía una buena amistad- le ofrecieron alojamiento en una de las celdas (así llaman los religiosos a los dormitorios) del convento. Allí permaneció desde el 9 al 13 de julio de ese año, según documentos de la época. Hoy, la cama, muebles y las paredes que la levantan se mantienen casi intacta luego de haber sobrevivido al terremoto de 1944 que azotó la Capital, pero continúa casi anónimas en el centro de la ciudad.

La entrada actual del Convento apenas se distingue luego de la modificación que lo unió a la escuela vecina. A la derecha, tres olivos centenarios asoman como dando la bienvenida y sabiendo que en sus raíces se esconde tan importante historia. Un camino de cemento pone distancia con la galería formada por nueve arcos y divide el jardín que, a un lado, tiene un muro con la imagen de Don José de San Martín, tres campanas (dos colgadas y otra apoyada en el suelo, una es de 1778) y un busto del destacado visitante. Del otro costado, un naranjo, un algarrobo y una cepa de unos 150 años, dan la bienvenida. La galería de ingreso a la celda es similar a la del Cabildo de Buenos Aires. Al estar en esa habitación y frente a la cama dónde durmió San Martín es inevitable preguntarse qué habrá pensado antes de conciliar el sueño durante esas noches. ¿Habrá soñado con la emancipación de América? ¿Se habrá imaginado cruzando la altiva y soberbia Cordillera de los Andes para liberar a Chile? ¿Qué hizo allí?

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En un breve recorrido, algunas de esas preguntas fueron respondidas por la guía de turismo de la Celda Histórica y esto fue lo que dijo: Se dice que el General San Martín vino porque el ejército de los realistas llegaba a Chile -en aquel entonces se distribuían en distintos puntos de lo que era el Virreinato del Río de la Plata y uno de esos puntos era ese país- en 1815 y que tenían intenciones de ingresar a la Región de Cuyo por San Juan. Fue por ello que el Intendente Gobernador San Martín, que cumplía ese cargo en toda la región cuyana y vivía en Mendoza, al escuchar estos rumores decidió trasladarse de inmediato a San Juan. Sabía que no contábamos con ningún tipo de defensa militar para resistir un ataque. Por esos días, en este convento se alojaban dos frailes, uno de ellos fue Manuel Flores, a quien le pertenecía esta celda y se la cede al General; y Fray Justo Santamaría de Oro, que era el provincial y que se destacó porque fue el primer Obispo de Argentina, nacido en nuestro país, en el primer obispado que se erige. y en el plano político fue el primer diputado electo que representó a San Juan en el Congreso de Tucumán en 1816.

De esta celda se mantienen originales las puertas, los arcones, el catre y las paredes. Existen documentos y fundamentos históricos que demuestran la estadía del General en el Convento, como ser gastos y una lista de elementos que se compraron para su llegada (exhibidos en una vitrina). El original lo tienen los frailes Dominicos porque son documentos que tienen gran validez histórica.

La visita de San Martín a la provincia se debió, básicamente, a tres motivos: reclutamiento de tropas (se estima que hubo al menos 800 hombres, entre 16 y 45 años, según lo publicado oficialmente); recaudación de dinero para el Ejército de Los Andes (como fruto de ambos se formó la IV División del Ejército de Los Andes, conocida como Columna Cabot en honor a Juan Manuel Cabot, militar tucumano designado por San Martín, en abril de 1815, a hacerse cargo en San Juan del flanco norte rumbo a la campaña de Chile) y la búsqueda de cruces cordilleranospor el sur de la provincia, detalles que amplió la guía de la celda:

Cabot parte con ese ejército en 1816 y cruza por el norte por el Paso de Guana y el ejército de San Martín, una vez que planea todo, regresa a Mendoza -donde él estaba viviendo-. Luego parte desde Mendoza pero por una cuestión táctica decide cruzar por el sur de San Juan por Paso de los Patos. El ejército de Las Heras es el que sale y cruza por Mendoza, en el paso de Uspallata.

Fue una estrategia militar cruzar por el sur de San Juan porque el paso más estrecho se encontraba en Mendoza y debían evitarlo. Para aquella época pensar en cruzar la Cordillera de los Andes fue algo tan insólito como inesperado. La maniobra de San Martín fue dividir su propio ejército y lograr el mismo resultado en el ejército español, que los triplicaba en número. Una parte cruzó por el Paso de los Patos ubicado en el sur de la provincia y lo hicieron en mula y no en caballo, porque las mulas tienen la pata adaptada al terreno de la Cordillera y puede llevar hasta 130 kilos de carga, hubiese sido imposible cruzar a caballo, como cuentan los libros de la escuela.

Contrariamente a lo esperado, parece que la historia que guarda esta celda no es tan importante para el gobierno provincial ya que no es reconocido como Patrimonio Histórico de San Juan; en el Ministerio de Turismo poco se sabe de él y ni los propios vecinos conocen el sitio. Actualmente es solo es un "Lugar histórico": así reza la placa.

"En Turismo de la provincia dijeron que la celda era una cárcel y no lo que es", contaron casi al pasar unos turistas españoles mientras miraban el mural. Esta falta de reconocimiento hace que el espacio se conserve solamente gracias a las visitas escolares, a los $20 que se cobra por la visita guiada a la celda -y que muchos visitantes son reticentes a pagar, otros entran, husmean y se van, como si nada- y gracias al mantenimiento constante por la Orden de los Dominicos. En la ciudad, la única referencia histórica es la casa de Domingo Sarmiento, frente a la que, casualmente, se levantó la Secretaría de Turismo y que hoy suma la figura en yeso del maestro, junto a la cual los visitantes pueden sentarse y fotografiarse.

La Celda de San Martín, ese importante y tan poco valorado espacio que hace a nuestra historia, necesita el reconocimiento y cuidado como Monumento Histórico en el que el Padre de la Patria soñó la libertad, ni más ni menos, de medio continente, que defendió a costa de su propia vida y salud.

Infobae