Uno de los principales argumentos planteados por Ferreri está relacionado con su condición visual. En el comunicado aseguró: “Soy discapacitado visual, ciego de un ojo y con visión casi nula en el otro desde hace 12 años”.
También afirmó que no conduce ningún vehículo y explicó que suele movilizarse en bicicleta por recorridos que conoce o utiliza taxis para trasladarse. El dirigente sostuvo que esta aclaración responde a versiones que, según su interpretación, fueron difundidas a partir de la denuncia.
Otro de los puntos centrales de su descargo fue el material audiovisual que habría registrado parte del episodio y que quedó incorporado a la investigación. Ferreri afirmó que algunos medios difundieron el video sin el audio completo y sostuvo que, a su entender, esa parte del material permitiría interpretar de otra manera lo sucedido.
En ese sentido, aseguró que hubo una lectura parcial de las imágenes y sostuvo: “La Justicia determinará y sacará a flote la verdad”. El material audiovisual, precisamente, es uno de los elementos que deberá ser analizado durante la investigación judicial para establecer qué ocurrió.
Ferreri también se refirió al lugar donde habría ocurrido el episodio denunciado. Aseguró que concurre a ese gimnasio desde hace más de 15 años y negó haber tenido anteriormente inconvenientes o faltas de respeto hacia mujeres en ese ámbito.
Por otra parte, vinculó la repercusión del caso con el conflicto que mantiene el sector de taxis y remises con el Gobierno provincial por la reglamentación de la Ley 2799-A. En ese contexto, sostuvo que la situación podría responder a intereses particulares y calificó lo ocurrido como una “maniobra vergonzosa”.
Mientras tanto, la causa continúa bajo investigación. La denuncia no implica una condena ni determina por sí misma la responsabilidad de Ferreri, y serán las pruebas reunidas por la Justicia las que permitan establecer qué ocurrió y si corresponde avanzar con una imputación.