“Me dieron dos bolsas, una la tomé allá y otra la traje para acá”, les dijo a los profesionales, de acuerdo con el documento.
El episodio también sorprendió a su abogado defensor, Javier Baños, quien aseguró que desconocía lo ocurrido. “Me enteré dando una nota”, afirmó en diálogo con Infobae.
El letrado recordó que, cuando Álvarez llegó al tribunal para declarar, no lo reconoció de inmediato. Según explicó, el músico venía de varios días de abstinencia. Sin embargo, tras conocer el informe médico, reconsideró su impresión sobre el comportamiento que había tenido durante la audiencia.
“Ahora entiendo por qué declaró tan bien y de corrido cuatro horas”, sostuvo Baños. Y agregó: “Cuando está drogado parece normal”.
El informe de la clínica detalla que Álvarez salió del establecimiento en ambulancia, acompañado por un médico, un enfermero y personas de su entorno. Durante la audiencia, el enfermero no pudo permanecer junto al músico de manera continua debido a las medidas de seguridad dispuestas.
Al regresar a la institución, el personal intentó revisar sus pertenencias. Según el reporte de enfermería, antes de que pudieran controlar los bolsillos de su ropa, el músico se apartó, introdujo una mano y destruyó un envoltorio confeccionado con fragmentos de bolsas plásticas mientras intentaba aspirar un polvo blanco.
Cuando los profesionales le preguntaron qué sustancia llevaba, Álvarez respondió que era cocaína y aseguró que se la habían suministrado durante la audiencia. “Esto me hace bien”, habría dicho.
Consultado sobre quién se la había entregado, se negó a identificar a esa persona y mencionó el “secreto de adicto”.
Los profesionales informaron que el 29 de octubre le habían realizado un análisis de detección de drogas en orina, cuyo resultado había sido negativo. Sin embargo, el estudio repetido el 3 de noviembre dio positivo para cocaína.
A raíz del episodio, la clínica volvió a desaconsejar los traslados del músico para participar presencialmente del proceso penal. Los especialistas advirtieron que durante esas salidas no pueden controlar ni supervisar a las personas de su entorno, una situación que dificulta sostener la abstinencia y el tratamiento.
Álvarez permanece internado de manera involuntaria desde el 2 de octubre, mientras continúa el juicio por el homicidio de Cristian Díaz.