Desde el Palacio San Martín sostuvieron que la maniobra constituye una decisión unilateral en una zona cuya soberanía continúa en disputa y remarcaron que contradice los compromisos asumidos entre ambos países desde principios de la década de 1990.
En ese sentido, el reclamo hace referencia a la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que insta a Argentina y al Reino Unido a evitar medidas unilaterales mientras permanezca abierto el conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas.
Además, el Gobierno señaló que el movimiento del buque británico debió ser comunicado previamente, tal como establecen los mecanismos de confianza militar surgidos tras los Acuerdos de Madrid de 1990 y los entendimientos alcanzados durante 1991.
Desde la Cancillería aclararon que el cuestionamiento no se limita a la presencia del buque, sino al presunto incumplimiento de los procedimientos de notificación previstos entre ambas naciones. El reclamo fue acompañado por una publicación del canciller Pablo Quirno, quien aprovechó el contexto del triunfo argentino sobre Inglaterra para hacer una referencia simbólica.
"En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses", expresó en su cuenta de X. Como ocurre en cada presentación oficial sobre el tema, el comunicado concluyó reafirmando la posición histórica del país sobre el archipiélago. "Por historia, por derecho y por convicción, las Malvinas son argentinas", señaló la Cancillería.
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