En ese primer grupo quedó la Argentina, que además mantiene un acuerdo recíproco de comercio e inversión firmado con Estados Unidos en febrero de este año.
La normativa contempla exenciones para determinados bienes considerados estratégicos por Estados Unidos, entre ellos materias primas esenciales, productos que no pueden fabricarse localmente en cantidades suficientes o aquellos cuya importación resulta clave para el abastecimiento interno.
Además, el Gobierno estadounidense informó que algunos productos argentinos podrán quedar exceptuados cuando contribuyan al cumplimiento de las normas vinculadas a la prohibición de importar mercancías producidas mediante trabajo forzoso.
La decisión fue adoptada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite aplicar sanciones comerciales frente a prácticas consideradas desleales. Greer sostuvo que el objetivo es reforzar la lucha contra el trabajo forzoso en las cadenas globales de producción.
"Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han logrado erradicar el trabajo forzoso de las cadenas de suministro mundiales. Estados Unidos mantuvo una prohibición de importar productos fabricados con trabajo forzoso durante casi un siglo y la aplica rigurosamente. Ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo", afirmó el funcionario.
La nueva ronda de aranceles reemplaza el esquema temporal que vencía este viernes y representa una nueva apuesta de Trump por mantener vigente su política proteccionista, luego de que la Corte Suprema estadounidense limitara parte de las medidas aplicadas anteriormente.
Pese a esos fallos judiciales, la administración republicana ratificó que continuará utilizando todas las herramientas legales disponibles para sostener su estrategia comercial. Durante una audiencia ante el Comité de Finanzas del Senado, Greer aseguró que los aranceles seguirán siendo uno de los principales instrumentos económicos del gobierno.
"Las facultades específicas que utiliza esta administración han cambiado, pero la estrategia comercial no. Estamos comprometidos a seguir utilizando aranceles y a negociar acuerdos para apoyar la reindustrialización de nuestra economía, proteger a los trabajadores estadounidenses, aumentar sus salarios y reducir nuestro déficit comercial", sostuvo.