De acuerdo con ese relevamiento, hacia fines de 2025 el saldo promedio de financiamiento de los monotributistas que trabajan mediante aplicaciones rondaba los 900.000 pesos, mientras que en el caso de los comercios que venden a través de estas plataformas las deudas podían alcanzar montos hasta siete veces superiores.
Cómo funcionan estos créditos
Una de las principales diferencias respecto del sistema bancario tradicional es que las plataformas utilizan información generada por la propia actividad del trabajador para definir quién puede acceder a un préstamo y bajo qué condiciones.
Entre los datos que analizan figuran la antigüedad en la aplicación, la cantidad de viajes o entregas realizadas, la calificación otorgada por los usuarios y la tasa de aceptación de pedidos. Ese desempeño termina funcionando como una especie de historial crediticio alternativo.
En muchos casos, además, las cuotas se descuentan directamente de los ingresos que el repartidor obtiene por cada viaje o entrega realizada, lo que simplifica el cobro para las empresas.
Para el Banco Central, este mecanismo permite ampliar el acceso al crédito a trabajadores independientes que habitualmente encuentran dificultades para obtener financiamiento en bancos tradicionales.
La advertencia del sindicato
El crecimiento de estos préstamos también despertó preocupación en el Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación (Sitrarepa).
La secretaria general del gremio, Belén D'Ambrosio, aseguró que existen líneas de financiamiento con tasas que pueden alcanzar el 700% anual, aunque aclaró que esa cifra corresponde a casos denunciados por el sindicato y no representa necesariamente la totalidad de los créditos ofrecidos por las plataformas.
Según explicó la dirigente, muchos repartidores terminan extendiendo sus jornadas laborales para afrontar las cuotas. "Tenemos situaciones de compañeros que trabajan entre 10 y 12 horas diarias para poder devolver el dinero", sostuvo.
Desde el gremio también advirtieron que la mayoría de esos préstamos se utiliza para comprar o reparar bicicletas y motocicletas, herramientas indispensables para continuar generando ingresos.
Un debate que sigue creciendo
El sindicato reclama que el Estado intervenga para regular las condiciones financieras de estos créditos y evitar situaciones de sobreendeudamiento entre los trabajadores.
Las plataformas, por su parte, sostienen que estas herramientas representan una oportunidad de inclusión financiera para personas que muchas veces quedan fuera del sistema bancario formal.
Con el crecimiento de los préstamos y del número de trabajadores que recurren a este tipo de financiamiento, el debate continúa abierto entre quienes consideran que se trata de una alternativa para acceder al crédito y quienes advierten sobre el impacto que pueden tener las altas tasas de interés sobre quienes dependen de estas aplicaciones para trabajar.