Luego de esos 10 días, los volvieron a reunir para realizar la misma rutina, pero solo a 12°. La diferencia entre ambos grupos fue sustancial: Los que entrenaron al calor intenso aumentaron, en promedio, su capacidad un 6% en temperaturas más bajas, pero también produjeron 5% más de poder aeróbico (medido como V̇o2max), 5% más de potencia de salida en el umbral de lactato, y un 9,1% más de trabajo cardíaco."Cuando se está haciendo ejercicio en el calor, se necesita enviar la sangre a los músculos para que pueda seguir haciendo ejercicio, y además se tiene que enviar la sangre a la piel para que pueda refrescarse", explicó Santiago Lorenzo, líder de la investigación.Cuando el cuerpo siente que no tiene suficiente sangre para realizar la tarea, entonces puede crear más plasma y eso puede mejorar la performance cuando se está en situaciones de menor exigencia climática."Ese incremento en el volumen de la sangre estimula al corazón y, a su vez, aumenta la capacidad de oxígeno en el organismo"
Sin embargo, los investigadores explicaron que el estudio, publicado en The Journal of Applied Physiology, tiene sus limitaciones. Por un lado, no reveló demasiado para las personas que están centradas en entrenamiento de fuerza o cómo los atletas que están acostumbrados a entrenar en altas temperaturas se desempeñan en atmósferas muy frías.Pero, dijeron los especialistas, si sirve para entender el viejo adagio de los corredor de cross-country, que dice que los campeonatos "se ganan entrenando en el verano".Los investigadores sostuvieron que el entrenamiento en calor también acarrea beneficios positivos en la dieta, ya que cuando el cuerpo se encuentra "caliente" suprime el apetito."Los que entrenan en bajas temperaturas saben que cuando regresan pueden sentir hambre de inmediato. Cuando se realiza en un día caluroso, lo normal es no tener apetito", finalizó Santiago Lorenzo.Fuente: Infobae