Los tres ecosistemas tienen muchas cosas en común, pero en realidad hay más aspectos diferenciadores. De hecho, dentro del más extendido, Android, también hay muchas diferencias en función de la versión o incluso del fabricante. Y como cada vez están más presentes en nuestras vidas, conviene conocerlos.
Android
Android es la plataforma más extendida en el mercado. Según datos de Kantar, el sistema operativo de Google obtuvo una cuota de mercado del 79% en los tres últimos meses de 2013. Eso sí, también es el más fragmentado, por dos motivos.
Por un lado encontramos la fragmentación propia de Android. Hay varias versiones y la más común, Jelly Bean, tan solo supone el 61,4% del total (y, aun así, está dividida en varias versiones). Esto es un problema para los desarrolladores y, en consecuencia, para los usuarios, pues es posible que no puedan descargar aplicaciones por no ser compatibles con su versión de Android.
Éste es uno de los grandes problemas del sistema operativo móvil de Google. Otro de ellos es la seguridad, aunque la empresa trata de solucionarlo. En general, se notan los esfuerzos y es difícil que aplicaciones peligrosas a Google Play, pero conviene fijarse bien que apps estamos bajando. La tienda de apps, por cierto, es el tercer problema, aunque solo si se compara con la de iOS, pues no hay tantísimos programas y juegos de calidad, pero la oferta no deja de ser abrumadora. Hace unos años la diferencia era notable, pero hoy no es tan evidente.
A cambio, ofrece muchísimas opciones de personalización mediante widgets, accesos directos a contactos, lanzadores y todo tipo de aplicaciones. A nivel de hardware, es donde hay más oferta de gama baja, media y alta tanto en teléfonos como en tabletas.
iOS es el sistema operativo de Apple y, a diferencia de Android y Windows Phone, es cerrado. Es decir, tan solo sus productos pueden utilizarlo y, salvo sorpresa mayúscula, esto no cambiará nunca. Apple quiere que la experiencia sea tal y como la ideó y esto solo puede conseguirlo si controla tanto el software como el hardware.
Sus puntos fuertes son su tienda de aplicaciones (la más segura y completa, aunque es fácil encontrar aplicaciones de pago que en Android son gratuitas) y la experiencia, que es fluída en todos los dispositivos. Para bien o para mal, no hay gama baja.
Actualmente el catálogo está compuesto de iPhone 5s, iPhone 5c y iPhone 4s (tan solo el modelo de 8 GB, que cuesta 550 dólares) como teléfonos inteligentes, iPad mini, iPad mini Retina, iPad Retina y iPad Air como tabletas.
Windows Phone
El último en llegar no lo tuvo fácil, pero en los últimos meses se ha impuesto a iOS en algunos mercados (únicamente en ventas trimestrales, ya que Apple tiene una base de usuarios muy superior).
Prácticamente todo se puede convertir en baldosa: una aplicación, un contacto, una lista de reproducción... La última versión, Windows Phone 8.1, incide en este punto y, de paso, incluye un asistente de voz (Cortana) que por el momento solo estará disponible en Estados Unidos.
El problema es que llegó muy tarde y esto hace que sea muy complicado atraer desarrolladores. No faltan apenas aplicaciones de grandes compañías, pero los juegos y el resto de programas tardan en aterrizar en su tienda, si es que llegan. Microsoft está tirando de cartera para solucionarlo, pero no es fácil. Si finalmente Windows 8 se hace un hueco, será un as en la manga, ya que es muy fácil convertir aplicaciones para que sean compatibles con sus dos plataformas.
En cuanto a catálogo de fabricantes, la situación es una mezcla de lo visto en sus dos rivales. El sistema está abierto, así que en teoría cualquier firma puede lanzar teléfonos con Windows Phone. Sin embargo, en la práctica tan solo hay un fabricante: Nokia. Samsung y HTC se animaron, pero a pequeña escala y, desde luego, que Microsoft comprase la compañía finlandesa no ayudó a atraer empresas. En cualquier caso, la gama Lumia ofrece un rendimiento excelente y fluido en cualquier gama (brilla especialmente en la baja, aunque más por demérito de Android) y con varias opciones de tamaño y precio.
Fuente: terra