Para quienes ya padecen la patología, los efectos positivos también podrían extenderse. Según la especialista, cada taza adicional al día se asocia con una reducción cercana al 3% en el riesgo de deterioro acelerado de la función renal. "Es como si le pusiéramos un freno de mano al avance de la enfermedad renal", explicó.
El efecto protector de esta bebida radica en su compleja composición química. No se trata solo de la cafeína, que puede mejorar el flujo sanguíneo en los filtros renales, sino también de componentes como los ácidos clorogénicos, vinculados a una reducción de la inflamación y el estrés oxidativo.
Asimismo, la trigonelina, otro de los compuestos presentes en el café, ha sido asociada con mecanismos que ayudan a proteger las células renales. Estos hallazgos están respaldados por el estudio ARIC y otros metaanálisis que revisaron decenas de investigaciones realizadas en distintos países.
En cuanto al hígado graso no alcohólico, el café favorece la beta-oxidación, un proceso que ayuda a las células a procesar la grasa acumulada. Además, activa mecanismos relacionados con el gen NRF2, vinculado a la producción de antioxidantes naturales.
Diversos metaanálisis concluyeron que quienes toman café de manera habitual presentan menor acumulación de grasa en el hígado, menos inflamación y un menor riesgo de progresión hacia fibrosis o cirrosis.
Cómo el café puede ayudar a proteger el cerebro y reducir el riesgo de Alzheimer
Uno de los efectos menos conocidos del café es su posible impacto en la salud cognitiva. La cafeína bloquea los receptores de adenosina en el cerebro, un mecanismo que podría contribuir a reducir la acumulación de la proteína beta-amiloide, relacionada con la enfermedad de Alzheimer.
Sobre este punto, Yupanqui explicó que esta proteína es la responsable de formar las placas características de la enfermedad.
Además, el consumo habitual de esta infusión se ha asociado con un aumento de la proteína BDNF, vinculada al mantenimiento y fortalecimiento de las conexiones neuronales.
Estos mecanismos fueron observados en investigaciones como el estudio AIBL (Australian Imaging, Biomarkers and Lifestyle Study), que siguió durante más de una década a sus participantes y encontró que quienes consumían más café presentaban una menor acumulación de beta-amiloide, un deterioro cognitivo más lento y un menor riesgo de desarrollar Alzheimer.
Cuántas tazas de café se recomienda por día
La evidencia científica señala que existe un rango de consumo asociado con mayores beneficios.
Para la protección del hígado y el cerebro, los resultados más favorables suelen observarse entre las tres y cuatro tazas diarias.
En cuanto a la salud renal, los beneficios parecen estabilizarse entre las cuatro y seis tazas por día, considerando porciones promedio de entre 100 y 200 mililitros cada una.
Sin embargo, el método de preparación también resulta importante para la salud cardiovascular. El café elaborado en prensa francesa o cafetera italiana conserva aceites conocidos como diterpenos, que pueden elevar los niveles de colesterol.
Por ese motivo, muchos especialistas recomiendan el café filtrado por papel, ya que este método retiene gran parte de esos compuestos sin eliminar los antioxidantes presentes en la bebida.
El azúcar, el gran enemigo de los beneficios del café
Un error frecuente es incorporar ingredientes que alteran parte de los efectos positivos de la bebida.
Según Yupanqui, agregar azúcar puede disminuir significativamente algunos de los beneficios metabólicos asociados al café.
El uso de edulcorantes artificiales también podría reducir parte de esa protección, mientras que las cremas no lácteas y blanqueadores industriales, elaborados con grasas trans y jarabes de glucosa, pueden afectar el perfil saludable de la infusión.
Quiénes deben tomar café con precaución
No todas las personas metabolizan la cafeína de la misma manera. El gen CYP1A2 influye en la velocidad con la que el organismo procesa esta sustancia y determina si una persona es un metabolizador rápido o lento.
Quienes suelen experimentar taquicardia, nerviosismo, insomnio o ansiedad después de tomar café deberían moderar su ingesta, ya que algunos estudios sugieren que en estos casos podría aumentar el riesgo de hipertensión arterial.
Por último, los pacientes con enfermedad renal crónica avanzada (etapas 4 y 5) deben consumir café con precaución debido a su contenido de potasio y a la necesidad de controlar la presión arterial, ya que la bebida puede generar aumentos temporales inmediatamente después de su consumo.