Según los resultados finales, Abraham obtuvo el 51,8%, mientras que Pintos quedó en segundo lugar con el 48,2%. De esta manera, la participante logró imponerse en el último tramo de la competencia y se convirtió en la nueva campeona de esta histórica edición que tuvo de todo y reunió a grandes figuras.
Uno de los momentos más particulares de la noche se produjo cuando las dos finalistas volvieron a encontrarse. Sin rencores, aunque algo distantes, se dieron un breve abrazo y la uruguaya no dudó en felicitar a quien acababa de hacerse con el título.
Antes de despedirse definitivamente del programa, la humorista aprovechó sus últimos minutos dentro de la casa para repasar todo lo que significó su paso por la casa y destacar los vínculos que construyó durante su estadía.
" Estoy feliz, emocionada y muy agradecida. Mi premio va por otro lado. Me llevo toda esta gente que conocí en la casa y me hicieron la estadía más amena", expresó antes de cruzar la puerta de Gran Hermano.
Con la consagración ya confirmada, Sol también tuvo la posibilidad de realizar su último recorrido por el lugar donde permaneció durante más de 200 días. Mientras avanzaba por la pasarela, las luces se fueron apagando y la flamante campeona se despidió entre gritos de "¡gracias!" y "jaque mate".
Finalmente, antes de abandonar el reality, se detuvo para poner en palabras lo que significaba ese instante y resumir el vínculo que construyó con el lugar que la acompañó durante toda la competencia. " Traté de honrar esta casa y espero haber estado a la altura. No puedo creer estar viviendo esto", expresó.