Luego, y con la voz entrecortada de tanta angustia, sumó: “Fue una luchadora hasta el último momento. Lo dio todo. Ella nos miraba y nos decía ‘la tengo difícil’. Pero seguía pidiendo por favor que la ayudemos a hacer ejercicios para poder levantarse. Su objetivo era salir de ahí, quería vivir, hasta los últimos días que se dio cuenta de que no podía más y lloraba. Pensaba en todo y me llegó a decir que quería trascender, que no aguantaba más estar en ese cuerpo enfermo. Acompañarla en eso fue un dolor inmenso”.
Por último, remarcó que Ezequiel, el hermano de Luna, no se despegó de ella ni un instante. “Fue duro, dejarla ir fue una decisión que tomó su hermano, que fue su ángel, que la trató con amor todo el tiempo. La acomodaba, le daba e comer y la alentaba. Es admirable. Ella lo amaba”.