El conductor planteó la posibilidad de ir personalmente a la casa de Susana, tocar el timbre con unas masitas y llevarle sus disculpas. La idea generó una escena cargada de humor, pero también dejó claro que Pergolini contempla seriamente un acercamiento.
Su principal temor apareció cuando imaginó cómo podría recibirlo la conductora. Entre risas, planteó la posibilidad de que Susana abriera la puerta y reaccionara con un cachetazo. Rada le recomendó que, si realmente quiere recomponer la relación, debería afrontar la situación solo y bancarse lo que ocurra.
La conversación siguió con distintas ocurrencias sobre cómo debería presentarse Pergolini, desde ir acompañado por su esposa o sus hijos hasta esconderse detrás de alguien. Incluso Botto sumó una sugerencia humorística sobre el look que debería llevar.
Más allá de las bromas, Pergolini terminó dejando una definición concreta: aseguró que podría animarse a hacerlo. Así, la posibilidad de una visita a Susana quedó instalada, aunque todavía sin fecha ni confirmación de que el encuentro vaya a concretarse.