En el video —el que desató la ola de elogios— se la ve recostada boca abajo, al filo del agua. Brazo estirado hacia arriba. Pies cruzados. Todo bajo el sol rabioso de la tarde en la isla. Luce un traje de baño de dos piezas y se cubre el rostro con unos anteojos de sol, aguardando el instante de zambullirse o, simplemente, trabajando en ese bronceado dorado que sus seguidores no paran de destacar. “La mujer más linda de Argentina”, “Reina del mundo”, “Sin duda, de otro planeta”, “¿Qué? ¡No! Una sirena”, se lee entre una docena de mensajes que se multiplican sin descanso. Y uno sobresale en letras sencillas: “El verdadero ‘eres arte’”.
¿Hay misterio en esa fórmula? Qué es lo que produce Pampita cada vez que se muestra natural, sin demasiadas poses, con ese desenfado que ya le es propio. Sus vacaciones, dice, son días de descanso y alegría compartida. Así lo contó, feliz: “Llegamos a casa, así se vive Ibiza a modo relax total. Feliz de disfrutar lo mejor de esta isla mágica”. No es solo un viaje: es la celebración de los afectos, del calor compartido con quienes la acompañan en los momentos verdaderos.
Pampita, a sus 47 años, acepta el cambio de ritmo europeo sin mirar atrás. Cada posteo desde las playas de Ibiza y Madrid, cada foto o video robado al tiempo, muestra una promesa cumplida: después del frenesí de la ciudad y la rutina de Buenos Aires, unos días de diversión y descanso pueden cambiarlo todo.
Pero mientras las imágenes de sol y pileta se comparten sin filtro, debajo de esa felicidad luminosa, había otra noticia flotando: la reciente separación de Martín Pepa, el polista con quien compartió ocho meses de relación. Fue ella quien confirmó el final, el 9 de julio. ¿Había dolor? Su íntima amiga, la DJ Puli Demaría, lo explicó sin rodeos: “Caro está bárbara y está de viaje, la está pasando divino y muy bien. Ella vivió dolores mucho más profundos, serios y dolorosos en serio. Eso a ella la enseñó a transitar momentos con sus parejas de la mejor manera”.
FUENTE: Infobae