Uno de los momentos más comentados es cuando suena “Gracias a la vida”, interpretada por Mercedes Sosa. La canción es considerada una obra emblemática que se convirtió en un símbolo de sensibilidad y gratitud. En la película aparece en una escena clave y aporta un tono emocional que contrasta con el contexto de ciencia ficción.
También se incluye el tango “El amanecer”, de Roberto Firpo, en una secuencia que funciona como un guiño cultural inesperado dentro de la narrativa.
La decisión impactó entre el público argentino, que rápidamente reconoció un elemento propio en una producción internacional. Los directores explicaron en entrevistas que eligieron a la “Negra” por su capacidad de trascender culturas y por el valor emocional que transmite su voz.
La inclusión de un clásico de Mercedes Sosa y del tango rioplatense funcionan como un homenaje a la diversidad cultural dentro de una megaproducción de Hollywood. Este tipo de elecciones refuerza la presencia de la música argentina en producciones globales y demuestra cómo ciertos clásicos pueden resignificarse en historias completamente diferentes. No es habitual que las películas de ciencia ficción incorporen folklore latinoamericano, lo que convierte esta decisión en uno de los detalles más llamativos de la producción.