Descripta como la diversión en persona, como una boluda de sangre azul, como una mujer de mundo y una mujer viajada, entre otras cosas por los participantes que la recibieron, la rubia despertó amores y odios desde el minuto 1 en el capítulo 11 de la octava temporada del reality Acapulco Shore.
Charlotte llegó a la mansión mexicana como acompañante de Ignacia Michelson, una participante que se había ausentado del programa para resolver algunas cuestiones personales. Sin embargo, sorprendió al llegar junto a la argentina de 28 años.
Algo que la indignó bastante fue que al presentarse ante los integrantes de la mansión dijo que era la hija del futbolista Claudio Caniggia, pero nadie supo quién era. "Pensé que iban a saber quién era mi papá, pero ninguno tiene ni puta idea" disparó Charlotte en otro tramo del programa. Por otro lado, se quejó ante la poca cantidad de champagne que encontró en la casa. Así entonces la argentina entró a jugar -y a facturar en dólares, por supuesto-, aunque sea como invitada por unos días nada más a uno de los realities más famosos de América Latina.